
Acaban de empezar las vacaciones de Semana Santa en nuestro país y si hay un deseo que quiero transmitir desde Peques y Más, no es otro que después de fiestas volvamos todos los que partimos, ya que no debemos olvidar que la carretera es uno de los motivos prioritarios de muertes en los jóvenes y niños de todo el mundo desarrollado.
Me acabo de encontrar con un estudio bastante interesante en el diario el Mundo, que nos dice lo positivo que resulta una sola sesión psicológica después de un accidente de tráfico, ya que protege a los niños de sufrir estrés postraumático en el futuro.
Entre un 10% y un 30% de los menores víctimas de siniestros sufre trastorno agudo por estrés en las cuatro semanas posteriores al incidente y que hasta un 35% de los niños lesionados padece síndrome de estrés postraumático meses después.
Antes de entrar en detalles, yo que no soy psicóloga, ni médico, ni si quiera especialista en el tema, me gustaría puntalizar que como siempre aclaro en nuestro blog, cada niño, cada ser humano es un ser independiente y esto que a continuación voy a dejar reflejado, es simplemente un estudio (riguroso eso sí) que se ha realizado por científicos del Hospital Infantil de Zurich (Suiza) que analizaron a 101 niños y niñas de entre siete y 16 años que habían sufrido un percance en la carretera 10 días antes.
La muestra
La mitad de los niños fue sometido a una única intervención psicológica precoz de 30 minutos. La otra mitad recibió los cuidados estándar, que incluyen el diagnóstico clínico y el tratamiento médico necesarios, porque hasta el momento aunque a veces acuda un voluntario que realice tareas de apoyo psicológico a las víctimas de tráfico, en este caso a los más pequeños, no hay una figura “fija” que cuando las ambulancias, bomberos y policía acudan al siniestro elabore este tipo de tareas terapeúticas.
El método
Uno de los puntos que como mamá me parece verdaderamente positivo e interesante es que se tuvier en cuenta que durante la terapia al menos estuviera uno de los padres de los pequeños.
“Se trabajó en la narración del evento traumático y en la reconstrucción de todos los detalles del incidente. Asimismo, se les pidió que contaran sus pensamientos acerca del trauma vivido. Y todos recibieron psicoeducación acerca de los síntomas del estrés, las reacciones normales tras el incidente, la necesidad de evaluar los síntomas, por si fuera necesario solicitar la ayuda posterior, y la importancia de mantener la rutina diaria.”
El resultado
Tras someter a todos los participantes a varios chequeos (a los dos y seis meses del siniestro) en los que se midió la incidencia de estrés postraumático, depresión y problemas de comportamiento, los autores constataron que una única sesión psicológica precoz en niños que sufren accidentes reduce el riesgo de estrés postraumático. Asimismo, y sólo en el caso de los menores preadolescentes (siete a 11 años), la sesión también fue útil a la hora de reducir la incidencia de síntomas de depresión y problemas de comportamiento entre los 10 días y los seis meses después del accidente.
Conclusiones
“Dos aspectos hay que destacar del estudio. Primero que la intervención es muy precoz, lo que mejora los resultados y segundo que se lleva a cabo con uno de los dos progenitores, lo que es particularmente importante a la hora de que el pequeño se sienta seguro. Además, el que los mayores participen abre la comunicación entre padres e hijos”
Aunque estos científicos hayan demostrado que la terapia inmediata preventiva tenga un efecto positivo en los menores de 11 años, no admiten que sirva para los adolescentes. “En este sector de la población tal vez la intervención psicológica no resulte tan necesaria, y la mejor estrategia sea la de esperar y observar. Para aquéllos con signos de patología, de tres a cinco sesiones psicológicas pueden resultar efectivas contra los síntomas depresivos, los de ansiedad, de estrés postraumático o problemas de conducta”.
A todo lo anteriormente expuesto solamente me queda añadir que aunque como padres es nuestra obligación de estar informados, lo mejor que puede ocurrir a nuestros hijos es que nunca necesiten este tipo de asistencia ni en la niñez, ni en las etapas futuras de su vida. Buenas vacaciones y cuidado al volante, os queremos a la vuelta felices con vuestros niños.
Vía| El Mundo
Más información| Child and Adolescent Psychiatry and Mental Health
En Peques y Más| Las víctimas de tráficos nos advierten del peligro para nuestros hijos

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