Experiencias internacionales para que los niños con necesidades especiales viajen seguros

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Sistemas de retención niños con necesidades especiales

Hace siete días empecé una pequeña serie dedicada a la seguridad en el automóvil cuando se viaja con niños que tienen necesidades especiales, os anticipé que le daría continuidad, y lo primero que tengo que decir es que siento haberme retrasado en traeros el segundo post.

En aquella ocasión dimos una visión general de las necesidades especiales, y ampliamos la información con los consejos de la Academia Americana de Pediatría. Hoy hablaremos sobre la legislación en este aspecto, así como sobre las experiencias de países que proporcionan Guías y Orientación claras a los padres de estos niños, para poder adecuar en los coches los sistemas de seguridad más adecuados.

Os recuerdo que estos resúmenes están extraídos del informa de la Fundación Mapfre llamado ‘Los niños con necesidades especiales y su seguridad en el automóvil’.

Existen muchas leyes y reglamentos, nacionales e internacionales, que estipulan que los niños con discapacidad tienen el mismo derecho que cualquier otra persona a una vida lo más independiente posible, así como a la participación activa en la sociedad. Uno de los principios básicos de la Convención de los Derechos del Niño (de Naciones Unidas) es, precisamente, que “el niño, por su falta de madurez física y mental, necesita protección y cuidado especiales, tanto antes como después del nacimiento”.

En relación con los niños mental o físicamente impedidos, el artículo 23 de la convención indica que ‘deberán disfrutar de una vida plena y decente en condiciones que aseguren su dignidad, le permitan llegar a valerse por sí mismo y faciliten la participación activa del niño en la comunidad’

En cuanto a los derechos de las personas con discapacidad, y sobre la cuestión fundamental de la accesibilidad, la convención correspondiente de Naciones Unidas obliga a los Estados a identificar y eliminar obstáculos y barreras de acceso para que las personas con discapacidad tengan acceso a su entorno físico, a los medios de transporte, a las instalaciones y servicios públicos y a las tecnologías de la información y las comunicaciones.

Los asientos para niños con necesidades especiales también deben estar homolagados

Los asientos de seguridad para el automóvil que vayan a ser utilizados por niños con necesidades especiales deben ser homologados según la misma normativa técnica aplicable a los asientos infantiles convencionales: el reglamento europeo ECE R44/04.

Experiencias en otros países:

Canadá

En este país el Ministerio de Transportes ha editado una guía llamada ‘Transportando bebés y niños con necesidades especiales en vehículos particulares – Una guía de mejores prácticas para profesionales de la salud’. El texto puede considerarse uno de los documentos actualmente más completos en relación con esta temática.

El objetivo de la guía es proporcionar a los profesionales del cuidado de la salud información de utilidad sobre el transporte en el automóvil particular de niños y bebés con necesidades especiales

Se distingue entre asientos convencionales, asientos para niños especiales disponibles a través de catálogo, y asientos personalizados. También se tiene en cuenta que las condiciones de las familias pueden ser cambiantes a lo largo del tiempo.

En Canadá, es posible obtener un certificado de exención del uso de los sistemas de retención cuando se padecen condiciones médicas excepcionales. Sin embargo merece la pena resaltar que, según indica la guía canadiense, la Asociación Médica de Canadá ha afirmado con claridad que ‘no hay ninguna condición médica que justifique la exención del uso del cinturón de seguridad’

Cuando no pueda usarse un asiento convencional, el personal médico debe hacer todo lo posible para que los padres utilicen asientos especiales o personalizados, especialmente en aquellos casos en los que se prevea que dichos asientos deban ser empleados durante periodos largos de tiempo (más de seis meses). Proporcionar información sobre las diferentes opciones de asientos, y dónde conseguirlos, es fundamental para evitar que los padres utilicen soluciones caseras e inseguras. La guía mencionada también incluye en la última parte, una sección a la sujeción en el vehículo de aquel equipo médico que deba ser continuamente utilizado por los niños con necesidades especiales.

Estados Unidos

Es quizás el país que más atención ha prestado a los viajes con niños con necesidades especiales o, al menos, el país con más información accesible sobre este tema. La Academia Americana de Pediatría aboga porque sean los pediatras quienes actúen como prescriptores de la importancia de los sistemas de seguridad para los niños con necesidades especiales.
En esta nación existen diferentes Guías y prescripciones elaboradas por asociaciones de automovilistas, hospitales y otras entidades.

Entre las recomendaciones específicas de la AAP, se encuentran:

Para bebés,

  • Muchos niños con necesidad de cuidados de salud especiales pueden utilizar asientos infantiles convencionales y, en estos casos, la mejor alternativa es utilizar un asiento infantil normal. El uso de sistemas de retención infantil “especiales” puede posponerse, en muchas ocasiones, hasta que el niño supere el límite máximo de peso o tamaño permitido por la sillita infantil convencional.
  • Los sistemas de retención infantil nunca deben ser modificados o utilizados de modo distinto al indicado por su fabricante, excepto si, tras la modificación, el asiento ha vuelto a ser sometido a ensayos y cumple con la normativa de homologación de asientos infantiles.
  • Cuando el respaldo del asiento infantil quede demasiado vertical, y ello provoque que al niño se le caiga la cabeza hacia delante cuando se siente en una sillita orientada hacia atrás, se recomienda encajar debajo de la base del asiento una toalla o un trozo de tela enrollada para conseguir que la inclinación del respaldo de la sillita infantil no supere los 45º y coincida con la especificada por el fabricante del asiento infantil.
  • Antes de abandonar el hospital, los niños prematuros o con bajo peso deben ser sentados en sus asientos infantiles y observados y monitorizados por personal médico. Si el niño experimenta alguno de los siguientes síntomas, entonces debería ser transportado en un cuco o capazo en donde pueda ir tumbado: bajo nivel de oxígeno en la sangre, ritmo cardiaco lento o apnea.

Para niños grandes,

  • Cuando un niño alcanza el límite máximo de peso o estatura de su asiento infantil, pero sigue necesitando apoyo postural adicional (por ejemplo, en el caso de niños con parálisis cerebral, deficiente control del cuello o la cabeza, o con ciertos desórdenes neuromusculares), existen diversas alternativas para continuar viajando protegidos.
  • Algunos niños con discapacidad pueden conseguir una mejor postura y un mayor apoyo a nivel de tronco si viajan en asientos elevadores convencionales. Los asientos elevadores ayudan a colocar correctamente el cinturón de seguridad del vehículo sobre la pelvis y el pecho de los niños.
  • Los cinturones convencionales de tres puntos también pueden ser suficientes para sujetar correctamente el pecho de algunos niños con necesidades especiales. Los cinturones, en todo caso, deben utilizarse correctamente: la banda inferior debe situarse baja y plana sobre las caderas, y la banda superior debe estar ajustada sin holguras sobre su pecho.
A las recomendaciones específicas siguen otras que responden a todo tipo de condiciones especiales que puedan presentar los niños con necesidades especiales

Suecia

Suecia es otro de los países con más información sobre este tema en la literatura internacional. En 2003 se publicó un manual en sueco (y posteriormente traducido al inglés), se llama ‘Viajar seguro: seguridad vial para niños con discapacidad’.

El manual sueco está dirigido fundamentalmente a padres de niños con necesidades especiales, pero también es utilizado habitualmente por funcionarios y responsables de las políticas de transporte y asistencia social, conductores de transporte escolar y especial, trabajadores de los centros de ayudas técnicas y de clínicas pediátricas, compañías de seguros, así como tutores o profesores de niños con necesidades especiales.

El único consejo general que puede ofrecerse es que siempre es preciso consultar con el médico o el pediatra cuáles son las soluciones de movilidad concretas para cada niño con necesidades especiales

Y una vez revisadas partes de las experiencias internacionales, os emplazo a la próxima entrega, en la que se describirán algunas de las soluciones para situaciones especiales.

Imagen | oliverkendal en Flickr
Fuente | Fundación Mapfre
En Peques y Más | Consejos para aumentar la seguridad de los niños cuando viajamos en coche

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