
El fracaso escolar es uno de los problemas más graves del sistema educativo en España. De hecho el porcentaje está en torno al 30% de los alumnos, el doble de la media de los países europeos. Este problema se define como la incapacidad para alcanzar los objetivos marcados por las autoridades educativas para la enseñanza obligatoria.
Estoy de acuerdo con Faros / Hospital Sant Joan de Déu (Barcelona) en que el entorno sociocultural del niño y el sistema educativo influyen en gran medida en el fracaso escolar. Aunque ellos analizan otros factores ligados con la propia individualidad del individuo.
Entre estos se encuentran los Trastornos Específicos de Aprendizaje (TA), que los sufren entre el 5% y el 15% de la población en edad escolar y que suponen una condición de alto riesgo para los niños afectados.
Estos trastornos se concretan en disfunciones cerebrales en áreas específicas del rendimiento cognitivo (memoria verbal, atención concentrada, rapidez de procesamiento). Estas provocan dificultades desproporcionadas para un aprendizaje concreto en comparación con el resto de habilidades y capacidad intelectual global del niño
Se me hace un poco cuesta arriba aceptar que a los niños se les diagnostique de Trastornos del Aprendizaje, más que nada porque una vez puesta la etiqueta, a veces hay tendencia a mantenerla. No es lo mismo en cambio descubrir en qué área del aprendizaje son necesarios los refuerzos, incrementar la comunicación con la familia, y adaptar las técnicas utilizadas y las exigencias a los pequeños
Sin embargo, como no es mi intención negar a los especialistas en la materia, os ofrezco una explicación sobre cuáles son estos trastornos
Los primeros años de escolaridad resultan cruciales en la detección de los TA. Estos trastornos se identifican cuando están aprendiendo el lenguaje oral, el escrito, el cálculo matemático o el desarrollo de la escritura. Los TA no se deben confundir con los problemas que afectan a los niños que presentan baja capacidad para adquirir hábitos de estudio o para mantener la atención.
Una mejora de la calidad del centro escolar, que debe prestar atención a la diversidad. Para conseguir este propósito, las familias deben obtener del colegio orientación, apoyo y formación para educar de manera paralela en casa
Otra estrategia a tener en cuenta en estos casos es trabajar desde la escuela y la familia con valores como la voluntad, la autoconfianza, la autoestima, el esfuerzo, la capacidad de adaptación y la perseverancia en el ámbito personal; así como la cooperación, la solidaridad, la cohesión y la ayuda mutua a en el ámbito del grupo.
Nos cuentan desde FAROS que para evitar el fracaso escolar es imprescindible coordinar los esfuerzos de la familia, el profesorado, los asesores psicopedagógicos, los servicios educativos y sociales y los profesionales de los centros de salud.
Yo también creo que ayudar a los niños para que aumente su autoconfianza, y su autoestima, esforzarnos por coordinar esfuerzos con la escuela y apoyarles en la resolución de dificultades, es prevenir el fracaso escolar. Y me pregunto qué ocurriría si se respetaran los ritmos de aprendizaje de cada niño, y se incitara a que los alumnos cooperen desde la diferencia, sin estigmatizar a nadie, ¿la prevalencia de los TA sería la misma?
Imagen | USAG-Humphreys
Fuente | FAROS Hospital Sant Joan de Déu
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