
El artículo referido a la presentación del canal Pocoyó en ADNStream ha generado algunos comentarios referidos al mal uso de la publicidad de la web porque incluye anuncios y ofertas comerciales con contenidos que son para adultos.
Las empresas que quieran ofrecer contenidos audiovisuales para niños tendrán que revisar su oferta de contenidos con más énfasis. Por ejemplo, YouTube no incluye anuncios invasivos previos al vídeo al que se quiere acceder y permite que el usuario elimine el contenido publicitario si no desea verlo. Así, en el canal Pocoyó sólo aparece Pocoyó y sus amigos.
Será necesario por tanto transmitir que los contenidos para niños deben ser contenidos para niños y como tal deben tratarse. Una cuestión clave es qué legislación o qué criterio se puede aplicar para intentar conseguir, de una forma más contundente que este humilde artículo en el blog, que los niños deben ser protegidos ante los contenidos a los que acceden.
Revisando la legislación, para lo que tengo que decir que no soy un profesional, he encontrado el Código de Autorregulación sobre contenidos televisivos e infancia que se aplica en España y con el que las cadenas firmantes, creo que están todas las comerciales nacionales, están convencidas de que los padres o tutores y los menores que sepan utilizar los medios audiovisuales contando con el apoyo de sistemas eficaces de autorregulación y clasificación de contenidos, estarán mejor preparados para hacer un buen uso de la programación televisiva.
A mi este código me parece muy bien pero, ¿qué pasa en Internet? Parece que lo tienen en cuenta ligeramente al indicar en el Código que “no debe olvidarse que los niños acceden, cada vez más, a idénticos o similares contenidos a través de diversos medios audiovisuales, tales como cine, vídeo, videojuegos e Internet. Por ello, es deseable que los sistemas de clasificación de contenidos por edades sean más homogéneos y coherentes entre sí“. O sea, una declaración de intenciones que sólo se queda en que debe haber una clasificación por edades.
El Código, al que se puede acceder desde la horrorosa página de la Administración Pública y con un formato tipo “pego el word en la página y a correr”, es una declaración de intenciones y no creo que pueda llegar a aplicarse nunca. Por ejemplo, en la parte referida a los menores como telespectadores de los informativos se indican una serie de puntos que nos hacen sonreír y que en un mundo como el actual nos ruboriza:
- Se evitará la emisión de imágenes de violencia, tratos vejatorios, o sexo no necesarias para la comprensión de la noticia
- Se evitará la emisión de secuencias particularmente crudas o brutales
- En los casos de relevante valor social o informativo que justifiquen la emisión de las noticias o imágenes antes referidas, se avisará a los telespectadores de la inadecuación de las mismas para el público infantil
Así que sólo me queda decir que los padres o tutores tenemos que ser especialmente cuidadosos con los contenidos que ven nuestros hijos y las empresas tendrán que aceptar que con toda la oferta disponible y los múltiples canales de acceso deberán estar atentas a cómo gestionar la pérdida de audiencia y que tienen que hacer importantes esfuerzos para segmentar mejor las campañas comerciales.
Más información | TV Infancia. Ministerio de la Presidencia
Más información | Código de Autoregulación
En Peques y Más | Pocoyó tiene un canal de televisión propio
Imagen | marco antonio torres

Comentarios
asimismo, en horario infantil no se deberia de poner anuncios. hasta los niños tienen que tragarse la escoria de nuestra sociedad? creo que hariamos bien de protegerles de la invasion comercial.
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