Desde pequeños los niños están capacitados para ayudar en las labores del hogar. Enseñarles a colaborar en casa es una manera de darles una mayor responsabilidad que les ayudará a sentirse más integrados y valorados dentro de la familia.
Hay que empezar con tareas sencillas, pensando en la edad que tienen, en muchos casos con recoger lo que van tirando por el suelo para jugar es suficiente para los más pequeños. Sin embargo hay otros “trabajos” donde también pueden aprender para un futuro, echar la ropa sucia al cesto, limpiar el lavabo después de haberse lavado las manos, poner y quitar la mesa o incluso hacer tareas de mamá o papá como coser un botón o hacer la cama.
Nunca hay que ser demasiado exigente con ellos, ya que una actitud demasiado perfeccionista puede hacer mermar su autoestima. Hacerlo de una manera donde para ellos sea una manera más de jugar, nunca hacerlo ni mandarlo como si fuera un castigo, así los niños no lo interpretaran como un castigo.
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