
Los niños se pasan el día jugando (o al menos eso querrían). Resulta curioso ver cómo, con el pasar de los años las costumbres del juego no han variado de manera sustancial, al menos en lo que juegos “analógicos” se refiere. Hoy quiero compartir con vosotros la manera en la que se divertían los niños romanos.
La verdad es que el juego favorito de los niños y niñas romanos eran los animales: desde un pájaro a un conejo, pasando por corderos, cigarras, grillos… vamos, las mascotas de toda la vida, que recibían el nombre de delicium o deliciae y en muchas ocasiones se les representaba en el sepulcro, bien como parte del grupo escultórico con el niño o bien se les mencionaba en las lápidas. Por supuesto, no podían faltar las vajillas de juguete y las muñecas, que eran de madera ¡pero articuladas!
