Escoger el nombre de un niño es en muchos casos motivo de disputa familiar, y es que los padres nos tomamos muy en serio este tema. Al fin y al cabo el nombre acompañará a nuestro hijo durante toda su vida.
Seguro que eso pensaban los padres de Christer. El problema es que su hijo no piensa igual y con sus seis años quiere cambiar su nombre por el de su personaje favorito y ese nombre no es el de un deportista al que admira, porque en la era de la tecnología hasta las preferencias onomásticas cambian.

