
Hasta los ocho o nueve años los niños suelen estar encantados de salir con los padres a poco que sea un plan interesante para ellos. Pero a partir de ahora, prefieren sin duda quedar con sus amigos. ¿Es normal? ¿Qué podemos hacer?
Tenemos que decir que es normal el paulatino despegarse de los padres. En realidad, los criamos para eso, ¿no? A partir de esta edad comienzan a buscar cada vez más al grupo de iguales, a identificarse con ellos, no con los padres. Y cada vez nos necesitan menos. Aunque busquemos actividades que sabemos que les van a gustar, prefieren hacer otras cosas con sus amigos. Pero nosotros no queremos renunciar tan pronto a hacer planes en familia. Busquemos algunas ideas para satisfacer a todos.
