
No cabe duda de que la obesidad infantil puede convertirse en el futuro en un grave problema de salud pública, España es uno de los países líderes de incidencia (junto con Italia, Grecia y Malta). Se observan factores relacionados con el estilo de vida y, a la vez, los padres pueden modificar con sus conductas el comportamiento de los niños. En la edición digital de la revista Eroski Consumer he leído que un reciente estudio ha evaluado cambios producidos según las elecciones y frecuencia de los padres al elegir distintos tipos de restaurantes (tradicionales frente a los de comida rápida y energética).
El estudio realizado en la Universidad A&M de Texas y publicado en “Journal of Nutritition Education and Behavior” ha puesto de manifiesto un dato curioso: la influencia paterna en este tema es mayor, ya que los niños cuando comen fuera de casa lo hacen con más frecuencia acompañados de papá Y otra curiosidad más: al parecer según Eroski Consumer el tiempo que pasan los niños en el coche entre semana guarda una relación directa con las veces que se come fuera de casa.

¿Por qué no ir alguna vez a un restaurante que esté dedicado especialmente a los niños? Si os planteáis esta opción, os recomiendo que probéis el Disaster Café la próxima vez que os acerquéis a Lloret de Mar porque prometen que cada comida es una diversión. Durante la comida hacen un espectáculo en el que todas las mesas y sillas se mueven como si estuviera habiendo un terremoto.