
Ya os comenté que a mi pequeño le gustan mucho las matemáticas. Disfruta con las sumas preguntado a todo aquel que se le cruza en su camino e incluso aunque no han comenzado a estudiarlo en la escuela, ya se atreve con las multiplicaciones. Pero como a la gran mayoría de nosotros, hay cositas que se le resisten, porque no le apasionan de la misma manera. Por ejemplo la lectura.
Personalmente pienso que la lectura es la base de las inquietudes, de la cultura, de lo que nos rodea. Si hablamos del presente, la escritura y la lectura de lo que vemos, es la manera que tenemos muchas veces de comunicarnos con el exterior. Por este motivo es necesario, que no agobiemos a nuestros pequeños en esta tarea del aprendizaje y de la pasión por leer. Es mucho mejor y más apropiado, el intentar desde pequeñitos proporcionar la base del amor hacia la lectura.
Me gustaría compartir algunos consejos con todos vosotros de los que yo he aplicado en casa con mis dos hijos, ¿os apetece?, pues ahí vamos:









