
Todos atravesamos cambios de mayor o menor intensidad en nuestras vidas que debemos aprovechar para madurar y aprender, creo que los niños la vivencia de estos cambios es más sentida porque continuamente están creciendo en todos los sentidos. No en pocas ocasiones somos los adultos los que “provocamos” alguna manera los cambios: por ejemplo al escolarizarlos les introducimos en sistemas de aprendizaje que puede que no se ajusten a sus necesidades naturales o sus capacidades para adquirir conocimientos.
Sin embargo el cambio de primer a segundo ciclo de Educación Primaria sí que coincide con una etapa evolutiva natural, ya que tanto si la llamamos “segunda infancia” como “preadolescencia” los niños poco a poco dejarán de ser pequeños con todo lo que ello conlleva, y esto muy probablemente nos desconcertará.







