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Respeto

Mejor reñir en privado

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riña
Muchas veces nos vemos obligados a reñir a nuestros hijos. Recordarles las normas, avisar de algún sentimiento herido… Los maestros tienen esa tarea más a menudo, tienen más niños a su cargo. Pero tanto padres como maestros olvidamos frecuentemente que las riñas, mejor en privado.

¿No recordamos la vergüenza de recibir riñas delante de los demás compañeros de clase? Tampoco es agradable en medio de la calle, delante de otros niños del parque, ni siquiera en presencia de los hermanos queremos escuchar lo que no hemos hecho bien.

Si hay una situación urgente, podemos dar breves y contundentes indicaciones. Para charlas más extensas, se puede llevar aparte, esperar a casa, sacarlos fuera de clase.

Por eso en cualquier manual de manejo de recursos humanos leerá: “Los elogios, en público; las críticas, en privado”.

Foto | Joana_digital.

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¿Debemos tratar a todos los hijos igual?

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hermanos
Los que tenemos más de un hijo sabemos de las habituales rivalidades que se establecen entre los hermanos. Compiten muy a menudo, tanto el mayor con el pequeño como viceversa. Nosotros, en medio, queremos ser ecuánimes y no provocar más aún los celos, pero es difícil y nos tiene en tensión. ¿Es necesario tratar a todos los hijos por igual?

No me refiero, claro, a si hay que enseñarles las mismas cosas o beneficiar claramente a uno sobre el otro. Es evidente que nuestro interés debe repartirse. Me refiero a si hay que darles a todos lo mismo o aquello que necesitan.

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¿Qué es la sobreprotección?

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sobreprotección
No es la sobreprotección un peligro que sólo sufren los bebés. También se da en niños mayorcitos; en realidad, es un problema que suele durar toda la vida. Pero muchas veces la sobreprotección se confunde con los mimos o todo lo contrario, con la dejadez. ¿Qué es la sobreprotección hacia los hijos?

En realidad, sobreproteger a un hijo es lo contrario de respetarlo. Es suponer que el niño por sí mismo no es capaz de casi nada, que todo tenemos que hacerlo nosotros. Cuando son bebés, no les dejamos comer solos porque se mancharán; cuando tienen diez años, no les dejamos ir solos a la tienda de al lado porque no harán bien la compra, no les dejamos hacer su mochila porque olvidarán los cuadernos. Lo malo es que ellos responderán a nuestras expectativas y supondrán que no saben hacer nada por sí mismos.

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¡Eso es trampa!

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tramposo.jpg

¿Cuántas veces hemos oido a nuestros peques pronunciar esta frase?. Otras tantas hemos visto como abandonan un juego por este motivo. Sin embargo, cuando la trampa la hacen ellos, la cosa cambia. Y es que, ¿a quién no le gusta ganar?. ¿A quien le gusta perder y menos cuando hemos descubierto una trampa?

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Aprender a saludar, ¿obligar a besar?

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beso.jpgDentro de las enseñanzas a nuestros hijos están las normas de educación básicas, como puede ser el saludo, pero más allá de las mismas se encuentra la obligatoriedad de tener que besar a las personas. Si nos referimos al ámbito familiar parece que la imposición del beso se hace más patente, con lo que solemos presionar a los hijos para que besen a sus abuelos, tios, etc.

El problema no es el beso en sí, sino el respeto que un menor se merece a la hora de decidir si quiere o no besar a alguien, incluidos los propios padres. En lugar de respetar su postura, intentamos hacerles razonar sobre la importancia que tiene este acto en las personas demandantes de ello, pero no hacemos lo propio con los adultos, es decir, explicarles a ellos lo importante que es respetar las decisiones del niño.

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Las mentiras piadosas

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madre e hijo
A la mayoría de los padres y madres no nos gusta mentir a nuestros hijos. Si pretendemos que ellos sean sinceros con nosotros, como siempre debemos dar ejemplo. Es la única forma de conseguir su confianza. Pero ¿es necesario decirlo todo? ¿Son lícitas las mentiras piadosas?

En primer lugar, tenemos que definir mentira piadosa. En el diccionario de la lengua española de Espasa-Calpe se define como una mentira que se dice con intención de no causar pena. Es decir, que se usa cuando se supone que la verdad va a causar daño. Y es que es cierto que la verdad a veces causa daño a los niños. Pero en ocasiones ese daño es necesario porque es útil. Cuando se puede sacar de esa verdad una lección útil para futuras situaciones, entonces no les hacemos ningún favor ocultándosela, porque el niño no sabrá tampoco la siguiente vez a qué atenerse por falta de información.

Sin embargo, cuando una verdad pensamos que no sólo hace daño, sino que no les reportará ningún beneficio a nuestros hijos, ¿por qué decírsela? A veces sólo es necesario retrasar el momento de dar una determinada información, porque también es respetar el ritmo de desarrollo de nuestros hijos el comunicarles aquello que están preparados para asimilar.

Muchos padres se escudan en no hacer sufrir a los hijos para no enfrentarse ellos a una reacción adversa y les mienten, pero sólo se están defendiendo a ellos mismos y le hacen un flaco favor a la confianza familiar. Otros opinan que nunca, nunca hay que mentir. Pero yo defiendo la mentira piadosa, aquella que es un acto de defensa de la salud emocional de nuestros pequeños.

Foto | Chausinho.
En bebés y más | Los padres mentimos a nuestros hijos una vez al día.

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Reconocer nuestros errores para ser mejores padres

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Ve el video en el sitio original.

Cuantas veces se nos olvida qué tipo de padres queremos ser. Se nos olvida el alma pura de nuestros hijos, sus buenas intenciones, el cariño y el amor que nos dedican. Por olvidarse hasta se nos olvida quienes son, qué representan en nuestras vidas.

Porque además de padres, somos seres humanos que se equivocan. Pero lo más importante que rectifican e intentan mejorar como personas, como padres.

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Comportamiento de algunos padres en los partidos

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futbol.jpgAl igual que nuestra compañera Miriam, mi hijo también está apuntado a fútbol como actividad extraescolar. Por tanto todos los sábados tenemos que ir a los partidos, él se lo pasa genial y nosotros disfrutamos de verle jugar junto a sus amigos.

Por ahora el ambiente es distendido y festivo, aunque tengo que admitir que somos una afición un poco ruidosa, pero siempre bajo la premisa del respeto hacia los niños y la deportividad en el campo. No importa peder si se divierten. Aunque parece que esto cambia a medida que los niños crecen, y es que el comportamiento de algunos padres en los partidos deja mucho que desear..

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La educación para la paz se basa en la autoestima

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violencia
La educación para la paz es una de las llamadas materias transversales que se imparten en la escuela española. Transversal quiere decir que no es una asignatura que tenga asignadas una serie de horas a la semana, sino que se trata en todas ellas, con diferentes abordajes. Un detalle que me parece importante sobre la educación para la paz es que no es posible sin un correcto desarrollo de la autoestima.

Efectivamente, en todos los textos especializados que podemos encontrar sobre la educación para la paz se nos habla también de la educación de la autoestima, como dos aspectos inseparables. Sin embargo, no todo el mundo piensa así.

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Cómo manejar la ira

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gritos
Todos hemos leído y comprendido que tenemos que utilizar la empatía, la comprensión y el respeto en nuestro trato con los niños (y con todo el mundo, en realidad). Que hay que derrochar paciencia y nunca perder el control, eso que les pedimos a ellos constantemente. Sí, sabemos bien la teoría de la palabras que hay que decir y las que no. Pero ¡qué difícil es mantener el tipo en mil pruebas que nos ponen nuestros hijos todos los días! Realmente se diría que al final el mayor problema es manejar la ira.

Todos somos padres cariñosos y conscientes hasta que nos enfadamos. Entonces la furia nos suelta la lengua y podemos legar a insultar o amenazar a nuestros pequeños. Pero, ¿cómo vamos a hablar con serenidad si la situación nos saca de quicio? Es mejor no pretenderlo y considerar que es mejor soltar nuestra ira de una forma no lesiva para nadie (incluídos nosotros mismos), más que guardarla hasta que se salga por donde no debe.

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