Mejor reñir en privado

Muchas veces nos vemos obligados a reñir a nuestros hijos. Recordarles las normas, avisar de algún sentimiento herido… Los maestros tienen esa tarea más a menudo, tienen más niños a su cargo. Pero tanto padres como maestros olvidamos frecuentemente que las riñas, mejor en privado.
¿No recordamos la vergüenza de recibir riñas delante de los demás compañeros de clase? Tampoco es agradable en medio de la calle, delante de otros niños del parque, ni siquiera en presencia de los hermanos queremos escuchar lo que no hemos hecho bien.
Si hay una situación urgente, podemos dar breves y contundentes indicaciones. Para charlas más extensas, se puede llevar aparte, esperar a casa, sacarlos fuera de clase.
Por eso en cualquier manual de manejo de recursos humanos leerá: “Los elogios, en público; las críticas, en privado”.
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