
Hablar de la muerte con los niños es un tabú, y lo es porque para nuestra sociedad es todavía un tema del que parece que sólo se puede hablar para dar noticias. La vida representa un círculo: todos nacemos y nos morimos pero cuando los nacimientos y las muertes se separan de nuestra cotidianeidad, nos perdemos muchísima información sobre ellos.
Sabemos que “morirse es dejar de estar vivos”, y sin embargo nos resulta muy incómodo responder las preguntas que los pequeños se hacen en torno a este tema. Sin embargo ellos son muy sensibles y nos “perciben” perfectamente, por eso si no desmontamos el tabú, no se atreverán a preguntarnos y perderemos oportunidades de oro para reforzar la comunicación familiar.


Nuestros peques van creciendo no solo en estatura, cualquier día te preguntan sobre sus primeras dudas existenciales. ¿De donde salió la primera mamá?, es la gran pregunta que me realizó mi hijo, de seis años, hace unos días. ¿Qué fue antes, el huevo o la gallina?, básicamente es lo que venía a decirme.
Tal y como comentábamos la semana pasada los tabúes y prejuicios hacia todo lo referente al sexo siguen haciendo que llegados a este punto nos sintamos incómodos cuando nuestros hijos nos hacen preguntas más o menos explícitas.