
Ha saltado a la prensa la historia del hijo de Beck Laxton y Cooper Kieranm, el último caso de padres que pretenden educar a sus niños con el género neutro. Nació en casa, no en un hospital, para así no tener que registrarlo como niño o niña, de nombre eligieron Sasha, que tampoco daba pistas y desde que nació le dieron libertad para usar vestidos de chica o de chico, esta pareja británica, pensó que era lo mejor para educar a su hijo y que no se viera condicionado por nacer varón o hembra.
Cuando Sasha Laxton cumplió los cinco años, lo llevaron a la escuela, dónde no les quedó más remedio que poner el sexo del pequeño. Los padres de Sasha, aseguran que con ello han pretendido evitar cualquier tipo de estereotipo que encasille a su hijo a un lado o a otro, condicionándolo para comportarse como un hombre o como una mujer.


Esta semana, en el colegio de mi hijo, se han realizado talleres en relación al día del libro. Una de las actividades era escribir una cita en un trozo de tela, cada niño elegía, o se inventaba alguna, y los padres le teníamos que ayudar a plasmarla en su recuadro. Una vez todas recopiladas, se cosían entre sí formando una manta libro. El martes pudimos entrar a una sala donde estaban todas expuestas. Hubo una que me llamó mucho la atención, no solo por la cita en sí, sino por la niña que la escribió: