
Un estudio elaborado por un equipo de profesionales del Hospital San Joan de Déu (Esplugues de Llobregat / Barcelona) resulta muy revelador ya que afirma que una de cada dos familias actúa inadecuadamente cuando los niños ingieren productos cáusticos como lejía o lavavajillas. Es muy necesario que las familias reciban formación en este sentido.
Los resultados también ponen de manifiesto que un porcentaje significativo de los niños que han ingerido una sustancia de este tipo, tienen menos de cinco años, y la mayoría tienen entorno a dos años, momento en que ya caminan pero todavía no son capaces de reconocer las situaciones de riesgo.







