Juguetes de siempre, la peonza
Esta mañana hemos comprado una peonza en un bazar. Hacía un montón de tiempo que no veía una, o quizá es que no me había fijado hasta ahora, claro que no he sido yo quien la ha visto, ha sido mi hijo. Al principio ha dudado un poco en cogerla, puesto que es un modelo bastante grande, pero al final ha sucumbido al encanto de este juguete de siempre.
Hemos hecho varias pruebas con ella, hasta que ha encontrado el punto para su lanzamiento, aunque debo admitir que tanto su padre, como yo, estamos un poco oxidados. Lanzar la peonza requiere destreza y solo la práctica hace que sea fácil de manejar.