
El otro día, un poco antes de leer este artículo sobre cómo Amazon se comió a Sears, pude comprobar que efectivamente, ir a un centro comercial a comprar ha dejado de ser una experiencia social.
Y es que fui con mi hija y la experiencia fue un poco decepcionante. Estuvimos en la sección de libros infantiles y no sabíamos por donde empezar: libros colocados sin orden ni concierto, en algunos sitios apiñados, con las obras puestas en un pasillo de acceso a escaleras mecánicas, con vendedoras que más que vender despachan u ordenan los libros que dejamos desordenados. Una forma muy diferente de cómo se puede ahora buscar y adquirir un libro en Internet con acceso a las recomendaciones, experiencias, contenido, información gráfica, etc.






