
El otro día hablábamos de la necesaria educación en comer sano y variado a través del vídeo de TED con Jamie Oliver. Una de sus iniciativas era la de compartir en casa la comida con los hijos, tanto en el proceso de preparación y elaboración como en la disciplina de comer juntos en la mesa. Se acaba de publicar en la revista Pediatrics el estudio de Amber Hammons, una investigadora de la Universidad de Illinois, sobre los efectos de la familia en la nutrición.
El objetivo era estudiar la contribución de la familia en la nutrición sobre todo con la obesidad, con los hábitos alimentarios y con el papel que pueden desempeñar en la educación infantil. Al parecer hallaron que los niños que comían con sus familias de forma habitual eran un 24% más propensos a comer alimentos saludables que los niños que rara vez comían con sus familias. También eran menos propensos a sufrir trastornos alimenticios.







En este blog hemos hablado varias veces sobre el incremento de la obesidad en la población infantil. La mala alimentación y la falta de ejercicio continuo en los niños, hacen que poco a poco nuestros niños sean más sedentarios, con las consiguientes repercusiones en su salud. De ahí que apoyemos la importancia del deporte en la salud del niño.
