
Antes de la Navidad tuvimos ocasión de pasarnos por la Fábrica de Sueños, un montaje fantástico que ya anticipamos cuando hablamos del sorteo de Navidad en noviembre. Lo primero que vamos a decir es que la espera vale la pena, aunque también es larga porque el acceso se realiza en grupos de 10 personas que acceden cada diez-quince minutos. Nosotros lo llevamos bien, las peques se fueron a merendar mientras yo hacía la guardia en la cola. Salió bien y llegaron a tiempo.
Y es que en la Fábrica de los Sueños lo que van a ver los peques es cómo se capturan los sueños, cómo recorren los diferentes lugares de la fábrica hasta llegar al bombo que los recopila y almacena. La visita está estructurada en 14 espacios en los que se cuenta una historia con la temática de los sueños. El bombo está en el patio central de la fábrica y es muy mágico con sus bolas encendidas y con muchos más sueños acercándose a él. La Fábrica está en la calle Cervantes número 42 en Madrid, junto a la Plaza de Neptuno. Es un gran momento para acordarnos de la salud, de la felicidad, de las cosas buenas, del amor, etc.








