Visita al Museo Tiflológico

¿Tifloqué? Eso fue lo primero que me dijeron mis sobrinos cuando les dije que íbamos a ir al Museo Tiflológico, pero después de atravesar la puerta se quedaron encantados y aprendieron el nombre. Este museo pertenece a la Fundación Once y está lleno de objetos que se pueden tocar, porque precisamente está dedicado al mundo de los ciegos.
Como os digo, todas las piezas en exposición se pueden tocar, cosa que encanta a los niños, y lo que más les gustó fueron las maquetas de monumentos y edificios de todo el mundo, Patrimonio de la Humanidad. Había edificios, catedrales y obras de todo el mundo, pero mis sobrinos se quedaron locos tocando la reproducción de la catedral de Santiago de Compostela con los pináculos y los recovecos.