El chantaje emocional es una práctica muy extendida y que nuestros hijos aprenden, no es innata en ellos. Cuando son pequeños, sin darnos cuenta, condicionamos mucho sus acciones reprobándoles constantemente. Dependiendo de la situación así haremos el chantaje de forma mas o menos visible. El fin del mismo es que hagan, o digan, algo para evitar un sentimiento, o acción, negativo hacia ellos.
Claros ejemplos son “no hagas eso que mamá se pone triste”, “si no me haces caso se lo digo a papá y se enfadará mucho”, “tú pórtate bien y luego te daré un caramelito”,... ¿cuántas frases más se os ocurren?. Todo lo condicionamos con un trasfondo chantajista, conductas a la vez aprendidas en nuestra infancia, y que son difíciles de modificar si no somos conscientes de ellas.
