
La imagen de la castañera en un rincón de la Plaza Mayor del pueblo se desdibuja en nuestras memorias, y sin embargo, en muchos lugares todavía es posible encontrarla. Ataviada con delantal y pañuelo que le cubre la cabeza, el calor de su presencia y de los frutos tostados llega junto a los primeros fríos.
En Cataluña, Aragón y la Comunidad Valenciana (perdonad si me dejo otras comunidades) se mantiene la tradición de llevar la castañera a los colegios, para repartir alegría aderezada con una pizca de emoción y acompañada de un cucurucho de papel repleto de ricos frutos del otoño. Pero las familias también podemos abrir los ojos de los niños para que conozcan estos personajes tan singulares, y también para que aprendan sobre los frutos del otoño.







