
De entre todas las actividades manuales que les pueda proponer a mis hijos, el dibujo y la pintura son sus preferidas, y yo creo que es porque les permite expresarse libremente y sin complicaciones, también es algo que se puede hacer en cualquier estación del año y a cualquier hora del día porque resulta muy sencillo. Cuando vamos a pintar nunca les doy indicaciones, únicamente les dejo a su alcance los materiales necesarios y estoy a su disposición por si necesitan una ayudita.
En casa tenemos elementos básicos (y otros no tantos) que permiten a los peques dar rienda suelta a su imaginación: papel blanco, cuadernos especiales para pintar con acuarela, cartulinas, rollos de papel de estraza y una amplia variedad de pinturas de varios tipos. Nuestras preferidas son las pinturas de dedos, ceras blanditas y lápices, aunque también hay rotuladores, temperas, pinturas de pastel y ceras duras. Y es que yo soy consciente de que pintar potencia la creatividad y fantasía, además es muy divertido y posee otras ventajas.





Pasados los primeros días de adaptación a las vacaciones, mis hijas se aburren. De repente tienen tanto tiempo libre comparado con el resto del año que no encuentran con qué llenarlo.