Se hacen mayores, ¿y nosotros?
Desde el momento en que nacen, los hijos se hacen mayores, lo que quiere decir que se separan de nosotros. Al principio nos hacen ilusión sus progresitos, nos llena de orgullo su pequeño afán de independencia. Pero pronto, muy pronto, mucho más pronto de lo que uno imagina cuando nacen, ese afán de independencia nos llena de malestar.
Es muy común, especialmente entre las madres, ¿verdad? Nos alegra que se hagan mayores, sÃ, pero también de un vacÃo, un vértigo. Cuando se destetan, cuando van al baño solos, cuando se despiertan por la noche y no nos llaman, cuando empiezan a preferir ir a casa de una amiga a quedarse en casa jugando con nosotros… Y nosotros, pobres cascarones vacÃos, añoramos su apego infinito, esa etapa en la que no parecen dejarnos ni respirar.
