
Ha saltado a la prensa la historia del hijo de Beck Laxton y Cooper Kieranm, el último caso de padres que pretenden educar a sus niños con el género neutro. Nació en casa, no en un hospital, para así no tener que registrarlo como niño o niña, de nombre eligieron Sasha, que tampoco daba pistas y desde que nació le dieron libertad para usar vestidos de chica o de chico, esta pareja británica, pensó que era lo mejor para educar a su hijo y que no se viera condicionado por nacer varón o hembra.
Cuando Sasha Laxton cumplió los cinco años, lo llevaron a la escuela, dónde no les quedó más remedio que poner el sexo del pequeño. Los padres de Sasha, aseguran que con ello han pretendido evitar cualquier tipo de estereotipo que encasille a su hijo a un lado o a otro, condicionándolo para comportarse como un hombre o como una mujer.


