Los niños nos enseñan a ser felices

Los adultos nos pasamos buscando día tras día la felicidad a través del dinero, el reconocimiento de los demás y otros factores que carecen de lo que resulta esencialmente humano. Nunca nos paramos a pensar que la vida es lo inmediato y que pasado ese segundo ya no volverá a existir. Y en esa búsqueda de lo que creemos la felicidad, nos perdemos lo verdaderamente importante por el camino.
La infancia es una etapa en la que se valora lo realmente necesario para disfrutar de la vida en plenitud y felicidad. Se da un valor muy grande a las cosas verdaderamente importantes como son nuestros padres, hermanos, los amigos, el compartir juego y risas, la libertad, el ser fiel a uno mismo. Algo que según vamos creciendo va menguando a causa de todas las influencias que vamos recibiendo del exterior..
Cuando los niños no están influenciados por los estereotipos, etiquetas ni exigencias sociales, son capaces de fluir de tal manera que consiguen ser felices sin tener ni un euro, sin necesidad de ser reprobados y reconocidos por el resto de personas ni depender de nada que no sea su propia libertad para vivir.