El movimiento "Slow", ¿para niños?
El movimiento ‘slow’ es una filosofía de vida que anima a levantar el pie del acelerador para vivir la vida más lentamente. Carl Honoré, autor del libro ‘Elogio de la lentitud’, es uno de los teóricos de este movimiento mundial que promueve un ritmo sosegado. Para este periodista canadiense, una vida rápida es una vida superficial, de ahí que la lentitud no tenga nada que ver con la ineficacia, sino con el equilibrio.
La personas y ciudades que siguen este movimiento abominan del ‘fast food’, pero no se trata de volver a la Edad Media, porque no renuncian a las nuevas tecnologías, dado que su uso racional también contribuye a mejorar la calidad de vida de sus habitantes. Apuestan por un desarrollo sostenible, por el uso de energías renovables, por recuperar y conservar tradiciones y rechazan un urbanismo salvaje, el ruido, la suciedad y el uso irracional del agua.
Este movimiento me ha hecho pensar en mis hijos, que abominan de las prisas. Siempre se comenta que los niños no tienen sentido del tiempo. Quizás es que tienen el sentido correcto. Hacer las cosas lentamente, a su tiempo, para hacerlas bien. Y nosotros siempre metiéndoles prisa y encima pretendemos que aprendan las cosas y que las hagan correctamente.
Quizás este movimiento no tiene nada de moderno, sino que se trata de volver a nuestra naturaleza, como nos enseñan nuestros niños.