
Eso es lo que pensé yo cuando vi a mi sobrino de 8 años cenando un lenguado bañado en ketchup. Su madre me explicó que es la única manera que tienen para que el niño coma los alimentos que no le gustan, como el pescado, las verduras… la tortilla, las croquetas ¡e incluso los garbanzos!
Que conste que yo estoy a favor de mejorar el sabor de los alimentos para que los niños, pero entiendo que hay opciones más saludables y naturales dentro del mercado. Por ejemplo, se pueden hacer pescados adobados, o probando distintas maneras de preparación, como al horno en vez de fritos, o a la parrilla o probar haciendo salsas que cambien un poco el sabor (aprovechando para introducir más verduras en la dieta de los pequeños).
