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		<title>Magazine - hermanos</title>
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Para padres con niños entre 5 y 12 años, en Peques y más hablamos de salud, ocio y educación en una etapa decisiva para el desarrollo de nuestros hijos		</description>
		<pubDate>2013-05-25 13:44:08</pubDate>

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      <title><![CDATA[Cuando el hijo único se convierte en hermano mayor]]></title>
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      <pubDate>Sun, 28 Aug 2011 14:00:07 +0000</pubDate>

      <author>Macarena</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image54201" class="centro" alt=hermanas.jpg src="http://img.pequesymas.com/2011/08/hermanas.jpg" /></p>

	<p>Me gustaría hablaros de las <strong>implicaciones que tiene para el “hermano mayor” la llegada de un bebé a casa</strong>, y como los padres podemos facilitar la adaptación. Desde mi punto de vista si cuando una pareja tiene su primer hijo la familia debe reajustarse y (obviamente) todo cambia puesto que en ese momento el centro de interés es el bebé, cuando llega el hermanito los ajustes son necesarios (de nuevo) pero aún más la atención de las emociones y necesidades del que será el “mayor” (y <strong>esta palabra a veces puede sonar grande si el niñito apenas tiene dos o cuatro años</strong>).</p>

	<p>Es muy frecuente que nuestro niño crezca (de repente) ante nuestros ojos, y nos parecerá que en lugar de haber pasado pocos días fuera de casa antes de volver con el bebé, hayan transcurrido semanas. Me sucedió a mí y eso que mi hijo mayor apenas estuvo separado unas horas de mi: lo vi “tan grande”, ¿cómo podía ser?, si sólo tenía dos años. <strong>En ocasiones somos nosotros los que le hacemos “grandes” y esperamos de ellos cosas que no pueden hacer, en lugar de ingeniárnoslas para entenderles y sentir lo que sienten</strong>.<br />
<!--more--><h2>El papel de los padres es fundamental</h2></p>

	<p>Sería muy conveniente que durante el segundo (o tercer) embarazo tuviéramos la capacidad de implicar realmente a los que serán hermanos mayores: y no me refiero sólo a “vas a tener un hermanito”, mira la ecografía “me ha dicho el médico que será niña”. <strong>Debemos ser capaces de anticiparles que su vida va a cambiar, y que será para bien aunque “los papás no van a tener el mismo tiempo para dedicarte a ti solo”, y debemos ser capaces de asegurarles que les vamos a continuar queriendo para siempre e incondicionalmente pase lo que pase</strong>.</p>

<blockquote>Hay algo que siempre me llama la atención (y me molesta, para que voy a engañar), y es cuando una familia pasea y los conocidos que encuentra a su paso se empeñan en explicarle al recién “hermano mayor” que debe cuidar del bebé y ayudar a sus papás. ¿Pero cómo un niño de dos, cuatro, seis, ocho años podría asumir esas responsabilidades?, ya sé que en ocasiones se dice en sentido figurado, pero siempre he procurado evitar esas situaciones por mi salud mental</blockquote>

	<p>Tras el nacimiento todo resulta desconcertante para el “mayor”, de nuevo <strong>un esfuerzo por parte de los padres de implicarle para que conozca al nuevo miembro de la familia y se acostumbre a él facilitará las cosas</strong>: mirará sorprendido el tamaño de las manitas y preguntará porque duerme tanto, se enfadará cuando mientras le leemos un cuento despierta y quiere comer y sonreirá al descubrir los gestos que hace. </p>

<blockquote>La relación entre hermanos es siempre muy especial, puede ser tormentosa o apacible, fluida o complicada, pero la sinceridad de sentimientos en el interior de la familia, la complicidad y la seguridad de vivir momentos únicos e irrepetibles que formaran parte de la vida de una persona, se convierten en un vínculo natural que les mantendrá siempre unidos</blockquote>

<h2>Vigilar los sentimientos</h2>

	<p>El niño reclamará nuestra atención de diferentes formas y <strong>debemos ser capaces de estar con él y por él, y también de pasar momentos a solas </strong>(mientras el bebé duerme en otra habitación o está a brazos de papá que por fin llegó de trabajar). <em>Si tiene dos añitos puede que sólo quiera estar con su madre aunque deba compartirla, si tiene cuatro vendría bien un poco de ayuda extra: el papá, un familiar o un amigo podría llevarle a parque para que juegue con otros niños, si tiene más de seis, nos reservaremos “momentos especiales” con él cuando salga de la escuela</em>. </p>

<blockquote>Atender a más de un niño no es fácil, pero tampoco imposible, y lo que más nos hará falta a los papás (sobre todo a las mamás) es que alguien nos pueda cuidar un poco a nosotros para encontrarnos de mejor humor y tener más paciencia</blockquote>

	<p>Por otra parte <strong>a nuestro hijo “mayor” no deberíamos atribuirle más responsabilidades de las que tiene </strong>(sólo porque nosotros estaremos más ocupados) ni esperar de él más de lo que es capaz de hacer por nosotros. Con esto último me refiero que si se produce un retroceso (cosa que puede ser predecible) como por ejemplo que se vuelve a hacer pipí por la noche, o que se muestra desganado o retraído, o que no recoge sus juguetes, no pensemos que nos quiere fastidiar, es que quizás lo esté pasando mal, <strong>. “Vamos a quedarnos junto a él abrazándole para que sienta nuestra presencia y que sepa que todo pasará que poco a poco se sentirá mejor”</strong>.</p>

	<p>Además de entender al mayor, de dedicarle tiempo en exclusiva, de permitir la expresión de sus emociones y que acaricie al pequeño, <strong>es útil concederle o mantener ciertos privilegios (y esto debería ser así por mucho tiempo) adecuados a su edad</strong>: una pequeña paga, poder pasar una tarde en casa de su amigo, el album de cromos que quiere desde hace semanas, ser el encargado de cepillar al gato. Estos gestos se mantendrán incluso durante los primeros años de vida del nuevo bebé, y es que a pesar de que amemos a todos nuestros hijos por igual no es necesario darles las mismas cosas.</p>

	<p>Cuando son niños los hermanos pelean, luchan como cachorros de león, se gritan, pero también se abrazan, se esconden debajo de la mesa para contarse confidencias, se leen cuentos, se peinan unos a otros y se dicen “te quiero”, se alían frente a las injusticias que cometen los padres y se defienden ante los abusos de otros niños. <strong>Como veréis hay más cosas buenas que malas, sólo debemos ser capaces de verlas, y también de potenciarlas (utilizando sólo los malos momentos para aprender), al fin y al cabo la tarea de guiarlos y “llevarlos” hasta la edad adulta es nuestra</strong>.</p>

	<p>Imagen | <a href="http://www.morguefile.com/archive/display/97404">Jusben </a><br />
En Peques y Más | <a href="http://www.pequesymas.com/desarrollo-afectivo/cual-es-la-diferencia-de-edad-ideal-entre-hermanos">¿Cuál es la diferencia de edad ideal entre hermanos?</a>, <a href="http://www.pequesymas.com/desarrollo-social/a-quien-quieres-mas-o-la-pugna-por-la-atencion-de-mama">¿A quién quierés más?, o la pugna por la atención de mamá</a>, <a href="http://www.pequesymas.com/libros-educacion-infantil/libro-sobre-relaciones-entre-hermanos-jo-siempre-el">Libro sobre relaciones entre hemanos: Jo, siempre él</a></p>      ]]></description>
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                    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuál es la diferencia de edad ideal entre hermanos?]]></title>
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      <pubDate>Wed, 17 Aug 2011 12:00:22 +0000</pubDate>

      <author>Macarena</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image54095" class="centro" alt=hermanos.jpg src="http://img.pequesymas.com/2011/08/hermanos.jpg" /></p>

	<p><strong>¿Cuál creéis que es la diferencia de edad ideal entre hermanos?</strong> no creo que nadie tenga la respuesta correcta y más bien puede que las opiniones se manifiesten según la experiencia de cada familia en la crianza de más de un hijo. Pero yo sí que me atrevo a afirmar sin dudas cuando me preguntan que cuando los niños se llevan menos de cinco años puede llegar a ser muy complicado, y que si tuviera un tercero sería por lo menos seis o siete años menor que mi pequeña.</p>

	<p>Seguro que habéis oído hablar de ese proverbio africano que dice <strong>“se necesita una tribu entera para criar a un niño”</strong>, es totalmente cierto, y además hace un tiempo leí que en algunas sociedades tradicionales también es frecuente que toda la comunidad se implique en la crianza de los pequeños y que los hermanos se lleven varios años de diferencia.<br />
<!--more--><br />
Ciertamente los niños necesitan “muchas manos” durante su crecimiento porque no todo está en cubrir sus necesidades materiales que ya son muchas: alimentación, ropita limpia, etc., pues resulta que los pequeños también requieren que lleguemos a interpretar cuándo necesita abrazos, una dosis extra de amor, tocar la tierra del parque o quedarnos a su lado cuando están tristes. <strong>En la sociedad en la que vivimos es habitual que la &#8220;tribu&#8221; que requieren los niños se limite a un padre y una madre, y que los hermanos se lleven muy poquito (dos o tres años) entre ellos</strong>.</p>

	<p>Yo me he visto en esa situación y aunque estoy contentísima con mis hijos, <strong>los momentos difíciles </strong>han sido muchos porque no hemos tenido tribu ni familia extensa que nos prestara brazos que aliviaran nuestra carga. Y es que somos de los que nos gusta atender emociones, pasar mucho tiempo con ellos, realizar muchas actividades juntos dentro y fuera de casa, etc., al vernos con dos bebés nos topamos con la realidad y vimos que no era tan fácil como habíamos previsto.</p>

	<p><blockquote>Pienso (y espero estar en lo cierto) que nunca nadie me habrá oído quejarme, más bien me verán encantada con los niños y disfrutando intensamente de su presencia, es más percibo mi familia como incompleta con “solo” dos hijos, aunque el tercero tendrá que esperar un poco más. Sin embargo sé por mi experiencia que un niño necesitaría exclusividad por parte de sus padres y familia extensa durante al menos cinco añitos. </p>

	<p>Cuando un pequeño tiene dos años y llega un hermanito a la familia se sentirá perjudicado porque las personas a las que más quiere ahora tendrán que repartir su tiempo, fuerzas y cariño entre dos bebés, y es que aunque el amor se multiplica sin problemas, no podemos decir lo mismo respecto de las horas del día o de la capacidad real de los adultos</blockquote></p>

	<p>Tengamos en cuenta además que <strong>hacia el final de la llamada “primera infancia”, un niño será un poquito más autónomo y seguro que ya tiene su primer mejor amigo con quien compartir momentos de juego, se sentirá más seguro respecto al cariño de sus padres y asumirá varias responsabilidades domésticas </strong>como hacer su cama, recoger sus cosas, guardar parte de la compra que llega a casa e incluso lavar la mesa de la cocina. </p>

	<p>Para los padres las ventajas de tener dos o más hijos que se llevan seis o más años serán sobre todo <strong>sentirse más descansados en la crianza del segundo </strong>(o tercero), haber podido dedicarse de pleno a cada uno de ellos, y sobre todo la certeza de tener fuerzas suficientes para atender las necesidades (aunque diferentes) de todos.</p>

	<p>Los argumentos más esgrimidos para las personas que aconsejan tener los niños seguidos son que “así jugaran y serán amigos” y “que los padres. <strong>En la práctica muchos hermanos se pelean más que juegan</strong>, en realidad lo que más necesita un niño en los primeros años de vida es el contacto con sus padres y la presencia continua (o casi) de estos, además para jugar están los amiguitos. Y en cuanto a la intención de concentrar la atención a dos bebés durante un período de la vida <strong>casi resulta un poco egoísta porque al afirmar esto no hemos pensado en los niños, sin contar con que parece que estamos diciendo que criar niños es una carga cuando en realidad es algo maravilloso</strong>.</p>

<blockquote>Ya no se trata de lo que llamamos “celos” que no es más que una llamada de atención sobre los progenitores, porque independientemente de que uno tenga dos, cuatro, seis u ocho años, en ocasiones se “verá” al hermanito como un competidor de los afectos de papá y mamá, por muy bien que se lleven en la práctica. Es decir los “celos” no tienen por qué ser malos si los progenitores los aceptan y dedican tiempo en exclusividad a cada niño, pero verse privado en parte de lo que uno más necesita cuando tiene dos añitos puede ocasionar una sensación de carencia que acompañará varios años al niñito</blockquote>

	<p>Y a pesar de todo <strong>criar a niños que se llevan poquito llega a ser muy estimulante y nos agudiza el ingenio y la creatividad de manera sorprendente</strong>, sólo debemos aprender a ser mucho más pacientes, a ver la vida como lo ven ellos y a mirarles detenidamente para entender (aunque sólo sea un poquito) qué es lo que necesitan. Creo que finalmente resultan ser años de la vida muy bonitos aunque también agotadores, y sin embargo siempre que alguna familia con un hijo me pregunta mi opinión mi respuesta es siempre la misma: <strong>“mejor espera a que tenga cinco añitos y ya te lo planteas”</strong>.</p>

	<p><strong>Y es que aunque tener hijos no debe ser un cálculo matemático</strong>: “cuántos tengo y a qué edad”, “cuántos años se llevará”, etc.… sí que podemos pararnos un poco a pensar en nuestro niño y pensar en sus necesidades, después decidir en función de eso, que no es lo mismo que preguntarle su opinión, porque la decisión obviamente es de los padres. Finalmente y después de todas estas consideraciones estoy convencida de que <strong>independientemente de si se tiene un hijo, dos, tres o cuatro (e incluso más) lo mejor es estar junto a ellos y ver sus caritas sonrientes, darnos cuenta de lo afortunados que somos por estar a su lado y verlos crecer</strong>.</p>

	<p><strong>Esta es mi experiencia y mi opinión</strong>, ¿qué pensáis vosotros?. Por mi parte quizás otro día os cuente algunas cosas sobre lo que le sucede al primogénito cuando nace un segundo hijo.</p>

	<p>Imagen | <a href="http://www.morguefile.com/archive/display/132259">tangle_eye</a><br />
En Peques y Más | <a href="http://www.pequesymas.com/desarrollo-social/a-quien-quieres-mas-o-la-pugna-por-la-atencion-de-mama">¿A quién quieres más? o la pugna por la atención de mamá</a></p>      ]]></description>
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      <title><![CDATA[Los hermanos comparten también los virus]]></title>
      <link>http://www.pequesymas.com/enfermedades-comunes/los-hermanos-comparten-tambien-los-virus</link>
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      <pubDate>Fri, 22 Apr 2011 05:14:28 +0000</pubDate>

      <author>Miriam</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image52928" class="centro" alt=bys.jpg src="http://img.pequesymas.com/2011/04/bys.jpg" /></p>

	<p>Hoy comienzan las vacaciones de <strong>Semana Santa </strong>para muchos adultos en mi comunidad autónoma, entre ellos mi marido,  y  en casa, teníamos preparado algún que otro plan para estos días de fiesta. </p>

	<p>Todos nos las prometíamos felices, después de que mi pequeña de dos añitos, haya superado en gran medida lo que en un principio nos comentó el doctor era una <em>incipiente infección en sus pulmones</em>. Esperábamos que por fin su hermanito de siete años disfrutara plenamente  de estos cuatro días que le quedan de vacaciones escolares, disfrutando al aire libre con sus juegos preferidos o al menos haciendo actividades familiares y <strong>divirtiéndose algo más que lo que ha podido hacer estos días de médico en médico, acompañando a su hermana.</strong></p>

	<p>Pero no va a poder ser. Como ocurre muchísimas veces en todos los hogares del mundo, <strong>el ser hermanos</strong>, no solamente les compromete a compartir padres, familia, casa y demás. <strong>También les hace muchas veces compartir virus y otras enfermedades benignas propias de la infancia.</strong><!--more--></p>

	<p>Anoche, mientras en casa terminábamos de decidir y programar nuestros días de fiesta, coincidiendo con la mejoría de nuestra hijita, el grandullón de la casa, comenzó a sentirse mal y a tener fiebre. Una vez más, sentí <strong>esa preocupación maternal </strong>que las mamás sentimos sobre nuestros pequeños, ya tengan dos meses o diez años. Cuatro días después de que su hermanita comenzara en casa con fiebre y de que  ayer mismo el pediatra nos confirmara que lo que había provocado la infección de nuestra hija había sido un virus.  </p>

<blockquote>Virus. Esa palabra que los papás y mamás no nos gusta tener cerca de nuestros pequeños, pero que por desgracia tantas y tantas veces tenemos entre nosotros. Y como nos explica el post, tantas veces comparten nuestros hijos. Ya lo dice el refrán: &#8220;compartir como buenos hermanos&#8221;. En realidad en este caso, estaría bien hacer excepciones. ¿No creéis? </blockquote>

	<p>Ahora solo nos queda esperar que nuestro pequeño se reponga enseguida. Eso es lo que en casa a todos nos importa por encima de cualquier otra cosa. Para ayudar a nuestro príncipe a su recuperación temprana,  tendrá todo el cariño incodicional de sus papis y de su hermanita, a la que además de compartir sus virus con él, le encanta compartir su cariño.</p>

	<p>Aunque a veces nos entren ganas,<strong> no podemos meter en una urna de cristal a  nuestros pequeños</strong>, poco a poco se inmunizarán de estas benignas enfermedades y no compartirán fiebre y demás incomodidades tan a menudo.</p>

	<p>Mientras, solo tendremos que cuidarles como solamente sabemos los papás y mamás, con esa medicina que todo lo cura y que también comparten los hermanos: el inmenso amor que sentimos por ellos. Un amor que no hace falta dividir, porque se multiplica sin importar si son dos o son diez.<strong> Porque tener hermanos a pesar de compartir algún que otro mal, es una fuente de amor y de aprendizaje. </strong></p>

	<p>Imagen| <a href="http://www.flickr.com/photos/discoverymike/4490638854/sizes/z/in/photostream/">michael_bryant </a>en Flickr</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[¿A quién quieres más? o la pugna por la atención de mamá]]></title>
      <link>http://www.pequesymas.com/desarrollo-social/a-quien-quieres-mas-o-la-pugna-por-la-atencion-de-mama</link>
      <guid>http://www.pequesymas.com/desarrollo-social/a-quien-quieres-mas-o-la-pugna-por-la-atencion-de-mama</guid>
      <pubDate>Sun, 10 Apr 2011 13:07:22 +0000</pubDate>

      <author>Macarena</author>
      <description><![CDATA[
      <p><p align="center"><img class="centro" id="image52833" alt="hermanos-y-madre.JPG" src="http://img.pequesymas.com/2011/04/hermanos-y-madre.JPG" /> </p><br />
A muchos de vosotros seguro que os suena esta situación: <strong>dos o más hermanos peleándose por un dibujo que a nosotros nos parece insignificante</strong>, ¿el motivo? uno de ellos ha cogido el boceto sin permiso del artista y pretende romperlo, ¡mamá!. ¿Qué hacer?, procuraremos que sean capaces de resolver sus diferencias sin violencia, pero ¿están preparados? o ¿mejor esperamos un par de años antes de dejar de intervenir?.</p>

	<p><em>Lo que muchos adultos llaman celos</em> no es más que un intento de los pequeños por <strong>reclamar esa parte de la atención de mamá</strong> (y en ocasiones de papá) que les corresponde, si nos ponemos en su lugar quizás podamos entender que realmente <strong>lo que quieren lograr es un poco más de dedicación</strong>.</p>

	<p><!--more--><strong>Gritos, peleas, acusaciones e intentos de dar golpes</strong> son la otra cara de la relación fraternal idílica que toda madre imagina cuando se queda embarazada por segunda vez. No es infrecuente que los progenitores anuncien <em>&#8220;le vamos a dar un hermanito a nuestro hijo&#8221;</em>, olvidando que la decisión de ser padres de nuevo es de ellos y nada que tiene que ver con el pequeño, al que obviamente no hay que pedir permiso para concebir una nueva vida, pero lo que si que es cierto es que <strong>deberemos estar muy atentos a sus emociones y sentimientos</strong>. Y también es verdad que las reacciones imprevistas del mayor continuarán aunque pasen los años.</p>

	<p><strong>Si nos damos cuenta de los sentimientos de nuestros hijos, si somos capaces de comprender que necesitan  una parcela de atención para ellos sólos, podremos resolver efectivamente algunos de los conflictos entre hermanos</strong> que se presentan cotidianamente en nuestras familias:</p>

	<p>- Es necesario que dediquemos momentos de exclusividad al hermano mayor mientras el pequeño es un bebé, <strong>con el tiempo, ambos necesitarán atenciones personalizadas</strong>. Creo que estar pendientes de este detalle es bueno tanto para los hijos como para los padres. Muchas veces pensamos que la exclusividad pasa por dar largos paseos con uno de nuestros hijos, o asistir sólo con él a una actividad, <strong>pero cuando ésto no es posible</strong> puede bastar con unos minutos en su habitación disfrutando de su compañía y escuchándole sólo a él.</p>

	<p>- Cuando disfrutamos de momentos agradables en familia, podemos probar a <strong>resaltar las virtudes de cada uno de los miembros de nuestra pequeña comunidad</strong>. Yo lo llamo &#8220;hablar sobre los dones&#8221; y consiste en que cada uno de nosotros enuncia, escribe o dibuja lo que más le gusta de los otros. Es más fácil cuando inician el juego los padres.</p>

	<p>- <strong>Que los hermanos se comparen entre sí es inevitable</strong>, la expresión de esta desigualdad percibida por ellos puede llevarnos a los padres a darles lo mismo a cada uno de sus hijos, ignorando entonces las necesidades particulares. <strong>Nuestros hijos no son iguales entre ellos, no necesitan lo mismo de nosotros, y debemos hacérselo saber</strong>. La manera en que los tratamos también puede ser diferente: a uno puede gustarle las cosquillas, a otro los besos en la barriga y al tercero subirse encima de su padre mientras están en el sofá.</p>

	<p>- <strong>No pasa nada si permitimos las emociones, su expresión verbal, intentando contener  las agresiones físicas</strong>. No hay nada de malo en que nuestros hijos se digan uno al otro &#8220;te odio&#8221;, al fin y al cabo en esos momentos es lo que sienten. La expresión del sentimiento consigue que &#8220;las aguas vuelvan a su cauce más rápidamente&#8221;. Además, es muy interesante si los padres se hacen eco de éso, por ejemplo &#8220;ya veo que te sientes muy mal con tu hermano, así que en estos momentos le odias, ¿verdad&#8221;, no tiene mucho sentido hacerle sentirse mal por una emoción tan básica.</p>

	<p>- <strong>No dudaremos en separarlos para evitar que se peguen</strong>, mejor que se vuelvan a ver las caras cuando se hayan serenado, y si es posible los podemos acompañar, por ejemplo el padre se queda con uno de los niños y la madre con el otro, así aprovechamos para hablar un poco sobre lo sucedido.</p>

	<p>- En este artículo estoy hablando de relaciones familiares, sin embargo he tendido a resaltar la figura de la madre. Aún así, quiero resaltar <strong>el importantísimo papel del padre. Apoyo, soporte, confianza y la posibilidad de atender más convenientemente a más de un niño</strong>. Además siempre cada uno de los progenitores aporta una visión diferente del problema, y ésto es esencial porque al fin y al cabo el objetivo es el mismo.</p>

	<p><strong>¿A quién quieres más?<em>,</em></strong> ésto es lo que parecen requerirnos nuestros hijos cuando disputan entre ellos, en ocasiones lo preguntan directamente. ¿Cómo vamos a responder?, primero tengamos en cuenta que aunque nuestros hijos son nuestra vida, no los queremos igual, y no estoy hablando de que tengamos más amor por unos que por otros. Digámosles que los amamos, y también que nuestro amor es incondicional, pero no tengamos miedo en resaltar las virtudes de cada uno y lo que nos gusta de cómo tratan a sus hermanos. Encontremos momentos cada día para leer a cada uno su cuento preferido, bailemos un vals con la <em>princesa de la casa</em> o entablemos una feroz lucha de cojines con nuestro <em>caballero</em>.</p>

	<p>Y si los padres nos sentimos en muchas ocasiones impotentes ante unas relaciones entre hermanos que se nos representan <em>difíciles</em>, <strong>cuando llegan los buenos momentos nos <em>&#8220;llenamos&#8221;</em> de ellos y se nos quedan grabados en la mente y en el corazón</strong>, ayudándonos a conseguir serenidad si las cosas se vuelven a complicar. Por momentos buenos me refiero a todos esos instantes que de no estar atentos se &#8220;nos pasarían de largos&#8221;: miradas cómplices, reuniones secretas y alianzas frente a los límites que imponen los padres. <strong>Los hermanos también se quieren y están dispuestos a ayudarse, pero en la practica la cotidianeidad es complicada: diferencias de opiniones, falta de habilitades para solucionar problemas, ¡si a los adultos también nos pasa!</strong></p>

	<p><strong>La vida familiar es muy enriquecedora para todos y dentro de este pequeño grupo social nuestros hijos aprenden muchísimo sobre la vida y sobre las relaciones humanas</strong>. Aprovechemos todos los momentos, los buenos y los que resultan más difíciles, todos saldremos beneficiados.</p>

	<p><span style="line-height: 115%; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12pt">Imagen | <a href="http://www.morguefile.com/archive/display/177536">hotblack</a></span></p>

	<p><span style="line-height: 115%; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12pt" /><span style="line-height: 115%; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12pt">En Peques y Más | <a href="http://www.pequesymas.com/libros-educacion-infantil/libro-sobre-relaciones-entre-hermanos-jo-siempre-el">Libro sobre relaciones entre hermanos: “Jo, siempre él”</a>, <a href="http://www.pequesymas.com/desarrollo-afectivo/debemos-tratar-a-todos-los-hijos-igual">¿Debemos tratar a todos los hijos igual?</a> </span></p>

	<p><span style="line-height: 115%; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12pt" /><span style="line-height: 115%; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12pt" /><span style="line-height: 115%; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12pt">En Bebés y Más | <a href="http://www.bebesymas.com/ser-padres/mi-bebe-los-celos-de-la-hermana-mayor">Mi bebé: los celos de la hermana mayor</a> </span></p>

	<p><span style="line-height: 115%; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12pt" /><span style="line-height: 115%; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12pt" /><span style="line-height: 115%; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12pt" /><span style="line-height: 115%; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12pt" /><span style="line-height: 115%; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12pt" /><span style="line-height: 115%; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12pt" /><span style="line-height: 115%; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12pt" /></p>

	<p> </p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Cuando se comparten los juguetes]]></title>
      <link>http://www.pequesymas.com/desarrollo-social/cuando-se-comparten-los-juguetes</link>
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      <pubDate>Fri, 18 Mar 2011 10:41:26 +0000</pubDate>

      <author>Miriam</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image52662" class="centro" alt=el-poli-rosa1.JPG src="http://img.pequesymas.com/2011/03/el-poli-rosa1.JPG" /></p>

	<p>El título de mi entrada de hoy quizás no sea más que una sencilla excusa para provocar la sonrisa de vuestros labios. En realidad quizás lo más valioso del post es la imagen que he querido compartir con todos vosotros en nuestro blog y simplemente <strong>es el resultado de la convivencia entre un niño de siete años y una nenita de dos añitos y medio.</strong></p>

	<p>Muy conocida por todos es la frase que tantas veces dedicamos a nuestros hijos &#8220;tienes que compartir los juguetes&#8221;. Y sí, animarles a compartir no es un mal consejo. La generosidad es algo bueno y que todos deberíamos cultivar, pero ¿qué pensarías si de repente mientras te tomas un café en el bar de siempre la persona que se sienta en el taburete de al lado y con la que no has intercambiado más que media conversación se atreviese a pedirte las llaves de tu coche? ¿Se las dejarías?<!--more--></p>

	<p>Lo sé, acabo de magnificar una situación muy lejos de lo que significa la realidad en términos materiales. Pero quería simplemente poner un ejemplo algo drástico para que reflexionemos en que para un niño el prestar su bicicleta o compartir su balón de fútbol preferido adquiere las mismas dimensiones que el cariño emocional que nosotros podamos tener en nuestro coche. Y sin embargo ellos normalmente siempre ceden y comparten. Que grande son nuestros niñ@s.</p>

	<p>Es cierto que hasta los tres años a los pequeñ@s les cuesta compartir, pero es simplemente una etapa que normalmente hacia los cinco años tienen superada. Si tu peque ha cumplido esta edad y aún le cuesta ser generoso con los demás,  <strong>puedes ayudarle sobretodo respetando sus pertenencias, mostrándole que jugar compartiendo es mucho más divertido  y explicando que hay veces en que intercambiando objetos durante un ratito podemos también nosotros divertirnos con los juguetes de los demás.</strong></p>

	<p>No obstante si el pequeñ@ se lo toma muy mal y siente un apego muy especial por un objeto determinado que no quiere compartir con nadie no creo que para nada sea conveniente &#8220;arrancárselo&#8221; de las manos, eso solamente provocará una intensa desconfianza de nuestro hijo hacia nosotr@s. Ante todo el respeto. Todos tenemos algunos objetos casi intocables ¿verdad? de los que nos costaría muchísimo desprendernos. Pues a eso me refiero.</p>

<h2>Nuestra experiencia</h2>

	<p>En casa como podéis comprobar en la foto<strong> mis pequeños comparten sus juguetes</strong>. Pero como todos los hermanos y hermanas hay momentos delicados en los que intentamos dialogar con ellos porque como &#8220;todo hijo de vecino&#8221; se enfadan.</p>

	<p>Lo primero que hacemos es <strong>ver a quien pertenece  el juguete en cuestión</strong>, para posteriormente explicar de las bondades de lo que significa compartir. Después ellos deciden que hacer, pero tengo que decir a favor de mi hijo de siete años que normalmente siempre termina teniendo un sí para su hermanita que aún tiene por delante unos añitos para madurar más, aunque también es cierto que haber nacido la segunda la pone en ventaja: primero porque siempre ha tenido a su alcance muchos juguetes de su hermanito con los que desarrollarse (además de los propios) y segundo porque el haber nacido con un hermanito &#8220;ya puesto&#8221; le ha hecho tener un sentido de la capacidad de compartir algo más desarrollado que cuando el hijo o hija es único.</p>

	<p>En definitiva: respeto hacia nuestros hij@s, comprensión, explicaciones y ánimos a compartir. La generosidad es un don, es así como debemos transmitirlo. Si obligamos a compartir la parte positiva del fondo de la cuestión se termina perdiendo.</p>

	<p>Imagen| Miriam<br />
En Bebés y Más| <a href="http://www.bebesymas.com/desarrollo/no-le-gusta-compartir-esperemos-a-que-crezca">¿No le gusta compartir? esperemos a que crezca</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Los hijos parecidos pero distintos, únicos y especiales]]></title>
      <link>http://www.pequesymas.com/desarrollo-afectivo/los-hijos-parecidos-pero-distintos-unicos-y-especiales</link>
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      <pubDate>Thu, 06 May 2010 11:22:31 +0000</pubDate>

      <author>Miriam</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image51452" class="centro" alt=diversidad.jpg src="http://img.pequesymas.com/2010/05/diversidad.jpg" /></p>

	<p>Si algo he aprendido desde que soy mamá es sin duda que<strong> aunque tuviera 20 hijos los 20 serían completamente distintos</strong>. A veces las mamás aunque no queramos exteriorizarlo (<a href="http://www.pequesymas.com/desarrollo-afectivo/la-asignacion-de-papeles"> puesto que las etiquetas y comparaciones son odiosas</a>), no podemos evitar en nuestro fuero interno el comparara a nuestros hijos y es entonces cuando nos damos cuenta que son completamente distintos.</p>

	<p>Viniendo de la misma mamá y papá, criados en el mismo hogar, acudiendo a la misma escuela&#8230; no importa. El ser humano es diverso por excelencia y esto incluye a los hermanos de sangre.<!--more--></p>

	<p>Y resulta algo maravilloso porque nos muestra que <strong>la maternidad aunque se viva en repetidas ocasiones siempre es como una caja de sorpresas.</strong> Y la más experimentada seguramente que en muchas ocasiones se sienta como una verdadera mamá primeriza aunque cuente con una tercera o cuarta maternidad, ante un ser nuevo, distinto y lleno de vida que ha llegado.</p>

<blockquote>Es cierto que no solamente influye el carácter intrínseco del bebé o niño. Las mamás y papás evolucionamos en la vida y esto tiene que influir en la crianza de nuestros hijos por descontado. 
</blockquote>

 El otro día leí que el <a href="http://www.pequesymas.com/desarrollo-afectivo/nuestros-hijos-nos-conocen">Dr. Carlos González hablaba de nuestros primeros hijos muchas veces</a>, como unas personitas que tenían que pagar el precio de ser los primeros y padecer los experimentos de los papás, por llamarlo de alguna manera. Y yo también lo creo. Sobretodo si somos jóvenes y austadizos, como era nuestro caso.

	<p>Yo en casa como sabéis tengo dos peques y mirad si son diferentes que para empezar son un niño y una niña. Pero esa es la única etiqueta que les voy a poner, la que llevan impuesta por la naturaleza que eligió que nacieran con sexos distintos. De las demás etiquetas prefiero no hablar, porque <strong>no quiero que se limiten a unos adjetivos impuestos y que les limiten de por vida. </strong></p>

	<p><strong>Todos somos capaces de hacer muchas cosas</strong>. Si no nos limitan con etiquetas desde nuestra infancia. Aunque es cierto que las mamás por dentro nos asombremos de las diferencias cada día, porque siendo tan iguales, que nuestros hijos en realidad sean tan diferentes.</p>

	<p>Foto| <a href="http://www.flickr.com/photos/wwworks/1384954600/">woodleywonderworks</a> en Flickr<br />
En Peques y Más| <a href="http://www.pequesymas.com/desarrollo-afectivo/las-comparaciones-son-odiosas-y-mas-entre-ninos">Las comparaciones son odiosas&#8230; y más entre niños</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[¿Debemos tratar a todos los hijos igual?]]></title>
      <link>http://www.pequesymas.com/desarrollo-afectivo/debemos-tratar-a-todos-los-hijos-igual</link>
      <guid>http://www.pequesymas.com/desarrollo-afectivo/debemos-tratar-a-todos-los-hijos-igual</guid>
      <pubDate>Mon, 01 Mar 2010 09:10:00 +0000</pubDate>

      <author>Alicia R.Lorca</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image51090" class="centro" alt=hermanos src="http://img.pequesymas.com/2010/03/hermanos.jpg" /><br />
Los que tenemos más de un hijo sabemos de las habituales <strong>rivalidades que se establecen entre los hermanos</strong>. Compiten muy a menudo, tanto el mayor con el pequeño como viceversa. Nosotros, en medio, queremos ser ecuánimes y no provocar más aún los celos, pero es difícil y nos tiene en tensión. <strong>¿Es necesario tratar a todos los hijos por igual?</strong></p>

	<p>No me refiero, claro, a si hay que enseñarles las mismas cosas o beneficiar claramente a uno sobre el otro. Es evidente que nuestro interés debe repartirse. Me refiero a si hay que <strong>darles a todos lo mismo o aquello que necesitan</strong>.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Los hermanos pelean en muchas ocasiones sólo por ganarle al otro, ¿cuántas veces discuten por un vaso y tienen dos idénticos? Nosotros nos esforzamos por cortar dos trozos de pastel exactamente iguales, pero ellos serán capaces de distinguir un miligramo de diferencia. No tenemos escapatoria, ya está aquí la discusión.</p>

	<p>Para empezar, <strong>es imposible tratarlos igual</strong>: sólo uno es el mayor (si no hay parto múltiple) y cuando nació estaba solo. Los demás nacieron ya con hermanos y nuestra edad y experiencia no era la misma. Tampoco necesita lo mismo un niño de diez años que uno de seis. Las psicoterapeutas familiares Faber y Mazlish, autoras del libro sobre rivalidades entre hermanos &#8220;Jo, siempre él&#8221;, nos traen la libración de la atadura de la igualdad: nuestros hijos no son iguales, no los tratemos igual. </p>

	<p>Si sólo uno necesita camiseta nueva, ¿por qué comprar dos? Si uno necesita ayuda con los deberes o más mimitos porque ha tenido un disgusto, las autoras nos recomiendan <strong>hacerle ver al otro que entendemos sus reticencias, pero que hoy las cosas serán así porque es nuestra obligación</strong>. &#8220;En cuanto tenga tiempo estaré contigo&#8221;. Los pequeños no lo van a aceptar fácilmente, pero entenderán que mamá y papá tienen sus razones, que las explican y que los comprenden. Y después, hay que cumplir lo prometido, claro.</p>

	<p>Porque nuestro cariño no tiene razones, claro está, pero nuestro tiempo y cuidados sí. La verdadera justicia no está en el café para todos.</p>

	<p>Foto | <a href="http://www.flickr.com/photos/jclabbe/2517033234/">Jclabbe</a>.<br />
En Peques y más | <a href="http://www.pequesymas.com/libros-educacion-infantil/libro-sobre-relaciones-entre-hermanos-jo-siempre-el">Libro sobre relaciones entre hermanos: &#8220;Jo, siempre él&#8221;</a>.<br />
En Peques y más | <a href="http://www.pequesymas.com/desarrollo-afectivo/hermanos-mayores-de-bebes-de-alta-demanda">Hermanos mayores de bebés de alta demanda</a>.<br />
En Peques y más | <a href="http://www.pequesymas.com/desarrollo-afectivo/las-comparaciones-son-odiosas-y-mas-entre-ninos">Las comparaciones son odiosas&#8230; y más entre niños</a>.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA["Con Clara somos seis": libro muy especial para los mayorcitos]]></title>
      <link>http://www.pequesymas.com/lectura-infantil/con-clara-somos-seis-libro-muy-especial-para-los-mayorcitos</link>
      <guid>http://www.pequesymas.com/lectura-infantil/con-clara-somos-seis-libro-muy-especial-para-los-mayorcitos</guid>
      <pubDate>Fri, 12 Feb 2010 08:57:15 +0000</pubDate>

      <author>Alicia R.Lorca</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image50911" class="derecha" alt="Con Clara somos seis" src="http://img.pequesymas.com/2010/02/clara.jpg" /><br />
El <strong>libro &#8220;Con Clara somos seis&#8221; fue escrito por Peter Härtling </strong>en 1991 y está editado en España por SM en su colección El Barco de Vapor. Está recomendado a partir de los doce años; mi hijo de diez lo acaba de leer y le ha gustado mucho, pero tiene que reconocer que le ha resultado &#8220;raro&#8221;.</p>

	<p>Trata de <strong>una familia con tres hijos que tiene problemas económicos y de pareja</strong>, fundamentalmente provocados por el trabajo, y descubre que <strong>espera otro miembro más</strong>. La narración se describe <strong>desde el punto de vista de los hijos mayores</strong>, Philipp, de doce años, y Therese, de once. Esto le da una característica especial al relato, puesto que trata problemas de adultos desde el punto de vista infantil. Esto es muy interesante también para los padres: muchas veces no podemos (y otras, no debemos) evitar que nuestros hijos se impregnen de los problemas que tenemos los padres, así que resulta pedagógico para nosotros intentar comprender cómo los ven ellos.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>¿Por qué digo que es un libro raro? Ni mi hijo ni yo estamos acostumbrados a esta temática en un libro infantil. Claro, se trata de un libro para chicos con doce años o más, que entran o se acercan peligrosamente a la pubertad, a las operaciones formales y a la mente adulta. Por eso los temas que trata resultan tan adultos.</p>

	<p>A mi hijo le ha chocado el comportamiento de la madre, algunos comentarios que les hace a los hijos, pues no duda en llamarles insoportables y en hacerles ver que son intratables.  El padre es el típico que siempre está trabajando o de viaje y para poco con su familia. También le ha extrañado el comportamiento del hijo de siete años, ya que le resulta más propio de un niño mucho más pequeño: se chupa el dedo, se mete la cuchara por la nariz y otros comportamientos típicos de nenes que necesitan más atención de la que reciben. Paul está muy triste, no es fácil saber bien por qué; es un chico con una enorme sensibilidad que hace suyos los problemas de toda la familia y los somatiza, pero eso mi hijo aún no puede verlo. Desde luego, no es una famlia modelo de crianza de apego, pero sí que es bastante habitual.</p>

	<p><strong>Recomiendo este libro para lectura compartida</strong>, creo que padres e hijos por encima de los diez años pueden sacar mucho de él.</p>

	<p>Agradezco la ayuda de Daniel Cordón Romero, mi hijo, para la escritura de este artículo.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Pinturas de niños para la bañera (en compañía mucho mejor)]]></title>
      <link>http://www.pequesymas.com/nuestras-experiencias/pinturas-para-la-banera-en-compania-mucho-mejor</link>
      <guid>http://www.pequesymas.com/nuestras-experiencias/pinturas-para-la-banera-en-compania-mucho-mejor</guid>
      <pubDate>Fri, 08 Jan 2010 14:01:36 +0000</pubDate>

      <author>Miriam</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image50573" class="centro_sinmarco" alt=colores-baneraa.JPG src="http://img.pequesymas.com/2010/01/colores-baneraa.JPG" /></p>

	<p>Me encanta ver a mis dos hijos jugar juntos y felices, aunque la peque de la casa solamente tiene 16 meses no hay quien la pare emulando las peripecias de su hermano de seis años.  La verdad estoy encantada con mis dos terremotos vivientes que por las tardes en casa no paran jugando al pilla, pilla y corriendo de aquí para allá, aunque la verdad me da un poquito de miedo porque la chiquitina aún no controla los movimientos demasiado bien y en ocasiones el mayor es un poco &#8220;brutote&#8221;,  así que ayer verles tan <strong>relajados en la bañera, jugando tan divertidos con sus nuevas pinturas </strong>para  bañera que les han traído los Reyes Magos me pareció un momento maravilloso de tranquila y apacible actividad.</p>

	<p><strong>Las pinturas de la bañera </strong>las encargamos a los Reyes, ya que buscábamos cositas en la que pudieran disfrutar los dos peques y la verdad es que aunque no sabía como estaban fabricadas no me han decepcionado ni a mi, ni a los niños quienes son los que las utilizan. <!--more--></p>

	<p>Hay más de una marca que comercializa este tipo de lápices para usar en la bañera, los nuestros son de <strong>Imaginarium</strong> y vienen en un pack compuesto de <strong>cuatro colores diferentes </strong>que son una especie de ceras que no manchan y se limpian perfectamente de las baldosas, la piel&#8230;  <strong>una especie de lámina de plástico para pintarla </strong>y <strong>un espejo </strong>para que se puedan mirar si quieren pintarse la cara (las pinturas también sirven para pintarse el cuerpo, son aptas para ello).</p>

	<p>Tanto los niños como nosotros estamos encantados con estos colores tan chulos que les han traído los Reyes Magos para compartir y <strong>vivir esos mágicos momentos entre hermanos </strong>y  trabajar la creatividad maquillándose y adornando la bañera.  Además no debemos olvidar algo tan importante en la relación fraternal como que esto les sirve para que puedan aprender a conocerse el uno al otro un poquitín más con una actividad muy divertida. A veces cuesta encontrar cosas en común para nuestros hijos si se trata de edades diferentes, pero sin duda con un poquito de imaginación encontraremos aquello con lo que les veamos compartir momentos inolvidables para ellos y mucho más para nosotros.  </p>

	<p>Sitio Oficial| <a href="http://www.imaginarium.es/productos/detalle?referencia=37187">Imaginarium</a><br />
En Peques y más| <a href="http://www.pequesymas.com/compras/juguetero-para-la-banera">Juguetero para la bañera </a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA["Dile a tu hermano..."]]></title>
      <link>http://www.pequesymas.com/desarrollo-social/dile-a-tu-hermano</link>
      <guid>http://www.pequesymas.com/desarrollo-social/dile-a-tu-hermano</guid>
      <pubDate>Mon, 04 Jan 2010 23:06:34 +0000</pubDate>

      <author>Alicia R.Lorca</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image50555" class="centro" alt="perros hermanos" src="http://img.pequesymas.com/2010/01/perros-hermanos.JPG" /><br />
Hemos hablado varias veces sobre las<strong> complicadas relaciones fraternales</strong>, tan contradictorias, tan llenas de situaciones hermosas como de problemas para los padres. Y los hijos. Quiero hacer ahora hincapié en una situación muy habitual que nos puede dar más de un problema: aquellas veces en que <strong>utilizamos a uno de los niños para hacer llegar mensajes nuestros al otro hermano: &#8220;Dile a tu hermano que&#8230;&#8221;</strong>.</p>

	<p>A veces es que no tenemos ganas de levantarnos y simplemente usamos un mensajero. Otras en cambio lo que ha ocurrido es que uno de los niños viene a quejarse de alguna trastada de su hermano y entonces contestamos: &#8220;Sí, ¿eh? Pues dile a tu hermano que si sigue portándose así me va a oír&#8221;. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Deberíamos ser cautos al hacer llegar nuestros mensajes de esta manera, pues puede ser una fuente de conflictos. Los hermanos suelen competir y muchas veces tienen celos entre ellos; <strong>si usamos a uno como mensajero de malas noticias corremos el riesgo de aumentar el conflicto entre ellos</strong>. Efectivamente, si ha habido una pelea entre ambos, el hecho de que uno trauga la riña de los padres no hará más que alimentar el mal ambiente.</p>

	<p>Es mejor que las malas noticias las demos nosotros mismos y dejemos a los pequeños mensajeros para algo inocuo. También podemos <strong>utilizar el sistema para reforzar el apego entre ellos</strong>, si uno le da a su hermano una noticia que sabemos que le va gustar oír.</p>

	<p>No descarguemos nuestra responsabilidad en sus pequeños hombros, bastante tienen con sus propios problemas, como por ejemplo, un hermano. ¿No creeis?</p>

	<p>Foto | <a href="http://www.flickr.com/photos/mekanoide/3399858562/">Mekanoide</a>.<br />
En Peques y más | <a href="http://www.pequesymas.com/desarrollo-afectivo/peleas-entre-hermanos">Peleas entre hermanos</a>.<br />
En Peques y más | <a href="http://www.pequesymas.com/desarrollo-social/cuida-de-tu-hermano">Cuida de tu hermano</a>.</p>      ]]></description>
      </item>
        	  <atom:link href="http://www.pequesymas.com/tag/hermanos/rss2.xml" rel="self" type="application/rss+xml" />
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