En muchos hogares la necesidad impera a la hora de que los hermanos tengan que compartir habitación, pero hay que prestar la debida atención para que el mayor no sienta su habitación “invadida”. Lo ideal es que el menor de ellos ya haya cumplido su primer año de vida, así no interferirá en el sueño de su hermano.
La primera gran ventaja de que los hermanos compartan la habitación es que estrechan la relación afectiva entre ellos. Pero es importante que se sigan respetando los horarios de cada uno, si el pequeño se tiene que acostar antes no hay que obligar a su hermano a hacerlo también. Es conveniente no quitarle sus privilegios de mayor, pero explicarle a la vez que el debe respetar el descanso de su hermano.


