
Me gustaría hablaros de las implicaciones que tiene para el “hermano mayor” la llegada de un bebé a casa, y como los padres podemos facilitar la adaptación. Desde mi punto de vista si cuando una pareja tiene su primer hijo la familia debe reajustarse y (obviamente) todo cambia puesto que en ese momento el centro de interés es el bebé, cuando llega el hermanito los ajustes son necesarios (de nuevo) pero aún más la atención de las emociones y necesidades del que será el “mayor” (y esta palabra a veces puede sonar grande si el niñito apenas tiene dos o cuatro años).
Es muy frecuente que nuestro niño crezca (de repente) ante nuestros ojos, y nos parecerá que en lugar de haber pasado pocos días fuera de casa antes de volver con el bebé, hayan transcurrido semanas. Me sucedió a mí y eso que mi hijo mayor apenas estuvo separado unas horas de mi: lo vi “tan grande”, ¿cómo podía ser?, si sólo tenía dos años. En ocasiones somos nosotros los que le hacemos “grandes” y esperamos de ellos cosas que no pueden hacer, en lugar de ingeniárnoslas para entenderles y sentir lo que sienten.





