La ilusión de las fiestas de pijamas

En mi infancia he tenido la gran suerte de tener una mamá de aquellas que les encanta rodearse de niños y compartir a mi lado la ilusión de las fiestas que no dudaba en organizarme a mi y a mis amigas para que lo pasáramos en grande. Y si hay unas fiestas que recuerdo con verdadero cariño y algo de melancolía son las que mi madre me preparaba simplemente invitando a alguna amiguita a dormir y tirando unos colchones en el suelo para que nos lo pasáramos “pipa” trasnochando por un día y echando unas risas.
Las fiestas del pijama están indicadas para niños y niñas a partir de una cierta edad en la que sepamos que nuestros hijos y amiguitos hayan adquirido la suficiente madurez e independencia como para poder pasar fuera de casa una noche sin que ello les suponga más que alegría y diversión. Algo que quizás se consiga a partir de los once o doce años.
Desde hace un tiempo no es raro ver en los escaparates de las pastelerias una nueva modalidad de tartas, las realizadas con todo tipo de chucherías. Combinando toda clase de formas y colores se pueden realizar unas “construcciones” realmente impresionantes. No me extraña que los niños se vuelvan locos con ellas.



