Cinco maneras de canalizar la ira de un niño

No sé en vuestras casas, pero por la calle de vez en cuando, nos topamos con un niño rabioso, enfadado, que llora o que patalea porque no está contento con lo que le pasa. Antes de llegar a esos extremos, es bueno ponerle una solución, y hoy os propongo cinco maneras de canalizar la ira de un niño que está enfadado, ya sea porque quiera pelea, porque le han quitado su juguete favorito o porque no quiere irse a dormir. Hay muchas maneras de conseguir que se calme y de educarle en el respeto sin tener que llegar a estos extremos. Veamos cómo podemos actuar.
1. Habla del problema. Pregunta con calma a tu hijo qué ha sucedido y por qué está tan enfadado. Algunos niños se calman sólo hablando de qué es lo que les enfada. Si el pequeño no quiere hablarlo contigo, a lo mejor prefiere contárselo a un peluche, a una mascota o a un amigo imaginario, el caso es que saque fuera lo que tanto le enfada.
2. Dale ánimos y cariño. Tu hijo está muy dolido por la situación que le enfada, así que déjale saber que estás a su lado en una situación frustrante. Prueba a darle un abrazo y a demostrarle que puede contar contigo.
Creo que todos hemos oído alguna vez la frasecita “menudo genio tiene”, ya sea en nosotros mismos de pequeños, bueno algunos incluso ahora, o en nuestros hijos. Normalmente suele pasar que el niño se siente incomprendido, piensa que no se le está escuchando o incluso que no se le está haciendo el caso que él necesita, por lo que recurre al grito o al mal humor. Personalmente opino que no hay que alarmarse si alguna vez nos ha pasado que nuestro hijo se ha alterado mas de lo normal, siempre hay una razón de peso para dicha reacción.
Todos nos hemos enfadado alguna vez, aunque algunos parecen vivir en ese estado casi permanentemente, y los niños no van a ser menos. Depende del adulto ayudarles a entenderlo y superarlo, para que no quede ira residual en ellos. Lo más importante es no juzgarles y comprenderles, puesto que como adultos sabemos lo que se siente al estar enfadados y no nos ayuda en nada que intenten prohibirnos el estar así, que es lo que muchos niños sufren en estas situaciones.