
Los peques nos asombran cada día más, y son capaces de cosas que ni ellos ni los padres podemos adivinar. Hoy quiero compartir con vosotros la historia de Elena Desserich, una niña de cinco años a la que le diagnosticaron Glioma del tronco encefálico infantil, una enfermedad degenerativa que acabaría con su vida en 135 días según los médicos (al final fueron cerca de nueve meses). Aunque sus padres en principio no querían contárselo, al final Elena supo lo que tenía y se fue preparando para el deterioro físico que sufren los pacientes de esta enfermedad.
En cuanto supo lo que le sucedía, Elena hizo una lista con todas las cosas que quería hacer mientras siguiera teniendo fuerzas para vivir cada día a fondo. Cada día que pasaba, se iba deteriorando físicamente hasta que sólo pudo ser capaz de mover las manos, así que al final de su vida se dedicó a pintar y a escibir. Elena dibujó y escribió cartas para su hermana pequeña, Gracie, para cuidarla cuando ella no estuviera y dándole consejos como hermana mayor que era.
