
Ahora que pasó la Navidad (aunque aún quedan por delante días festivos para disfrutar en la compañía de nuestros peques) es un buen momento para reflexionar sobre las “navidades” que hemos vivido, y también sobre las que querríamos. Es ocasión también de decidir transmitir a nuestros hijos todos los valores que se asocian a estas fechas, pero de manera continua y consciente.
Es posible que algunos de nosotros hayamos decidido educar a nuestros niños para que sean capaces de preocuparse por los demás, y ayudar en la medida de sus posibilidades a quien lo necesite, es una buena idea guiarles para que sean prudentes y para que valoren lo que han conseguido con su esfuerzo. Tener una sonrisa en la boca y ser agradecidos cuando reciben regalos es algo que los demás notaran. Pero lo que hoy vengo a contaros es una oportunidad de oro que tuvieron mis pequeños de comprobar con sus propios ojos que “hay muchas maneras de vivir la Navidad”.










