
A partir de que los niños cumplen los seis o siete años, muchos colegios empiezan a programarles excursiones de más de un día, en las que tendrán que pasar una noche fuera, normalmente en una granja escuela. Para muchos de aquellos, será la primera noche que dormirán en un lugar extraño sin sus padres ni un pariente muy cercano.
Será, sin duda, una experiencia importante y habrá muchos que aún no estén preparados para ello. En mi experiencia, no creo que haya que forzarles ni tampoco impedírselo, pues supone, como otras facetas de su vida social, una maduración por su parte que tendrán que desarrollar solos.

