
¿Comen chucherías vuestros hijos? los míos si, aunque con el tiempo hemos ido disminuyendo la ya de por sí pequeñísima cantidad de golosinas que ingieren. Al principio todo se convertía en una negociación y existía la posibilidad de que semanalmente pudieran comprar una bolsita con unas pocas (poquísimas) cuyo consumo fraccionaban a lo largo de varias jornadas.
Después fuimos sustituyendo los dulces por bolsitas de frutos secos o snacks salados, en nuestra visita a la tienda de “chuches”. Y ahora mismo estamos en una situación de parón temporal (yo espero que duradero) debido a que las caries de uno de mis hijos han empeorado. Ya sé que las golosinas no son la única causa y que mantienen ambos una buena higiene dental, pero es razón suficiente como para que decidan gastar el dinero en otras cosas.
Desde la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria nos cuentan que los productos dulces y salados que conocemos como “chuches” tienen un escaso (o nulo) valor nutricional y que pueden tener consecuencias no deseables.


Creo que la higiene bucal es uno de los aspectos relacionados con la salud en que más podemos incidir los padres para prevenir y para conseguir que nuestros hijos adquieran determinados hábitos que les van a beneficiar, lo es junto con la nutrición, la seguridad vial o la protección de la piel frente a los rayos del sol en verano. Por experiencia sé que unos cuidados deficientes en la infancia (tras la salida de las piezas dentales definitivas) pueden ocasionar muchos trastornos en la edad adulta.

Hace tiempo leí un artículo sobre la relación que tiene el desayuno y las caries. Me llamó la atención porque no creo que sea algo descabellado lo que explicaba. Evidentemente en la época estival es un poco diferente, ya que los niños tienen otros horarios menos estrictos y, por lo tanto, más tiempo para realizar un buen desayuno.
Todos hemos oído hablar del Ratoncito Pérez, ese simpático y generoso personaje que por las noches recoge los
¡Qué título más raro! ¿Qué pueden tener que ver la economía y la ecología con la higiene? Pues en realidad mucho. Como madre me paso la vida recordando a mis hijas que no es bueno ni necesario apretar tres veces el dosificador de jabón para lavarse las manos. Es más, generalmente incluso la dosis que sale al apretar una vez es excesiva.