
Hoy ha sido un día algo difícil para mi. Quizás muchos de los papis y mamis que nos leen crea que soy una persona un tanto “miedica” y “quejica” al decir que el acudir a una cita con el dentista para algo tan sencillo como matar un nervio y empastar una muela se ha convertido para mi interiormente en un verdadero drama existencial.
Lo de interiormente lo digo porque ese miedo he decidido que solo lo iba a compartir con algunos de los adultos que me rodean. En casa con dos niños a los que dar ejemplo me he tenido que contener y cambiar mis miedos por decir delante de mis dos pequeños “lo bien que me iban a dejar la boca en el dentista, lo agradables que son en la consulta y lo bien que le dejan a una la dentadura.”

