Las mentiras piadosas

A la mayoría de los padres y madres no nos gusta mentir a nuestros hijos. Si pretendemos que ellos sean sinceros con nosotros, como siempre debemos dar ejemplo. Es la única forma de conseguir su confianza. Pero ¿es necesario decirlo todo? ¿Son lícitas las mentiras piadosas?
En primer lugar, tenemos que definir mentira piadosa. En el diccionario de la lengua española de Espasa-Calpe se define como una mentira que se dice con intención de no causar pena. Es decir, que se usa cuando se supone que la verdad va a causar daño. Y es que es cierto que la verdad a veces causa daño a los niños. Pero en ocasiones ese daño es necesario porque es útil. Cuando se puede sacar de esa verdad una lección útil para futuras situaciones, entonces no les hacemos ningún favor ocultándosela, porque el niño no sabrá tampoco la siguiente vez a qué atenerse por falta de información.
Sin embargo, cuando una verdad pensamos que no sólo hace daño, sino que no les reportará ningún beneficio a nuestros hijos, ¿por qué decírsela? A veces sólo es necesario retrasar el momento de dar una determinada información, porque también es respetar el ritmo de desarrollo de nuestros hijos el comunicarles aquello que están preparados para asimilar.
Muchos padres se escudan en no hacer sufrir a los hijos para no enfrentarse ellos a una reacción adversa y les mienten, pero sólo se están defendiendo a ellos mismos y le hacen un flaco favor a la confianza familiar. Otros opinan que nunca, nunca hay que mentir. Pero yo defiendo la mentira piadosa, aquella que es un acto de defensa de la salud emocional de nuestros pequeños.
Foto | Chausinho.
En bebés y más | Los padres mentimos a nuestros hijos una vez al día.

He leido hoy una noticia sobre los nuevos miedos infantiles y como los padres pueden ayudar a los hijos a enfrentarlos. Si bien es cierto que quizá ese artículo no sea un fiel reflejo de nuestro país, sí que lo es el pensar que quizá en poco tiempo nos veamos en la misma situación.