Un ratito juntos antes de dormir

Incluso los chicos mayorcitos se ponen mimosos antes de dormir. El cansancio, las frustaciones del día, los miedos hacen que a esa hora nos necesiten más que nunca. Aunque es una hora difícil, es el mejor fin para el día pasar un ratito juntos antes de dormir.
A esa hora se ponen confidentes y a pesar del sueño se les suelta la lengua. Creo que no es el momento de riñas por nuestra parte, sólo de escuchar y comentar. Puede que no nos parezca el momento de hablar, sino de dormir, pero las conversaciones no se pueden programar, surgen cuando los niños están tranquilos.



Tal y como comentábamos la semana pasada los tabúes y prejuicios hacia todo lo referente al sexo siguen haciendo que llegados a este punto nos sintamos incómodos cuando nuestros hijos nos hacen preguntas más o menos explícitas.