
Los niños, al igual que nosotros, necesitan en ocasiones desconectar del ritmo frenético que la sociedad les impone para sentirse a solas con ellos mismos o con sus mejores amigos. Cuando se producen estas situaciones los adultos tendemos a intervenir para proponerles mil y una actividades con las que llenar los huecos de un tiempo que “imaginamos” improductivo.
Pero es justo en estos momentos cuando más requieren de un poco de intimidad para compartir confidencias en voz baja, escribir sus secretos en un pequeño cuaderno, acostarse “del revés” en el sofá o esconderse debajo del mantel de la mesa con una linterna en una mano y un cuento en otra.







Ya se acabó lo bueno, hoy hemos empezado las clases, es nuestro primer día de colegio y nos queda todo un año por delante. Mi hijo no estaba muy convencido de ir esta mañana, normal yo tampoco, y es que la vuelta al colegio no suele ser demasiado divertida, al menos desde mi punto de vista, que suele coincidir muy a menudo con el de mi hijo.