La ilusión de las fiestas de pijamas

En mi infancia he tenido la gran suerte de tener una mamá de aquellas que les encanta rodearse de niños y compartir a mi lado la ilusión de las fiestas que no dudaba en organizarme a mi y a mis amigas para que lo pasáramos en grande. Y si hay unas fiestas que recuerdo con verdadero cariño y algo de melancolía son las que mi madre me preparaba simplemente invitando a alguna amiguita a dormir y tirando unos colchones en el suelo para que nos lo pasáramos “pipa” trasnochando por un día y echando unas risas.
Las fiestas del pijama están indicadas para niños y niñas a partir de una cierta edad en la que sepamos que nuestros hijos y amiguitos hayan adquirido la suficiente madurez e independencia como para poder pasar fuera de casa una noche sin que ello les suponga más que alegría y diversión. Algo que quizás se consiga a partir de los once o doce años.
Con el mal tiempo que está haciendo es posible que, la mayoría de nosotros, no salgamos tan a menudo como quisieramos, y como ya comenté, se nos está haciendo un invierno muy largo y duro, sobre todo para los niños. Al menos ese es nuestro caso, así que hay que inventar alternativas. Entre ellas está la de invitar a los amiguitos de mi hijo a casa, al igual que él también es invitado.



Ayer os hablaba de los materiales que compramos para hacer actividades de interior, pues bien, nada más terminar de comer mis hijas sacaron todas las cosas de la bolsa y se pusieron manos a la obra.