Ultimamente el salir de compras con mi hijo se está volviendo bastante complicado. Si vamos solo a la tienda de alimentación siempre busca algo para que le compre, evidentemente las casas lo saben y disfrazan sus productos con “trajes” llamativos para el público infantil, por no hablar de los regalitos que la mayoría aportan. Así que te pasas todo el rato recordándole lo poco que le gustaron esos cereales, que al final nos tocó a nosotros comerlos, o de lo poco sanas que son esas galletas, que por cierto tampoco le gustaron el día que también las compramos.
Ya no hablo si vamos a una gran superficie, en la que los alimentos, ropa, libros, juegos y juguetes comparten espacio. Es como para volverse loco, y no digamos los niños. Mi hijo cada vez lo lleva peor, siempre quiere llevarse algo. El caso es comprar, sea lo que sea.
