
Hoy ha sido un día muy especial para mí: mi hijo de siete años ha cantado en el teatro de mi pequeña ciudad, junto a otros muchos niños de su escuela y de otras escuelas del municipio.
Era la primera vez que salía a un escenario “de verdad” y la experiencia ha resultado emocionante para él, pero os puedo asegurar que también lo ha sido para mí. Tanto que he llegado a emocionarme en varias ocasiones. Y es que estás experiencias ¿a qué mamá o papá no le emocionan?
Ver como el trabajo de los músicos, los narradores y los profesores que han colaborado y disfrutado durante estas semanas anteriores con los pequeños, ha dado un resultado tan bonito y con un mensaje lleno de esperanza.


Hace poco nuestro compañero Marcos nos habló de