Como podéis comprobar no solo hemos realizado la actividad que nos proponen en este original Calendario de Adviento, sino que además hemos tenido que montar ya el árbol para poder colocarlo. Y es que mi hijo es Aries y la paciencia no es su mejor virtud. Menos mal que ha aceptado de buen grado el ir poco a poco con las actividades, pero no dejo de admitir que le está costando un montón.
Aunque ha sido una manualidad divertida, tengo que admitir que nos ha resultado más trabajosa de lo que pensábamos. He utilizado un alambre de los que van protegidos con plástico verde, de esos que se suelen utilizar en jardinería, más que nada para proteger las manos, pero ha sido bastante dificultoso dado que los botones no se deslizaban bien. Pensé entonces en quitarle ese plástico protector, con lo que conseguimos no solo que se rompiese, sino que se nos saliesen en más de una vez todos los botones que teníamos ya ensartados.

La semana pasada nuestra compañera Pacht nos habló sobre los Calendarios de Advientos, la tradición que supone para las familias y, no digamos, para los más peques de la casa. Eso de ir abriendo ventanitas y encontrando la chocolatina, o chuche, es un placer al que pocos se resisten.