Pasados los primeros días de adaptación a las vacaciones, mis hijas se aburren. De repente tienen tanto tiempo libre comparado con el resto del año que no encuentran con qué llenarlo.
Los peores momentos para el aburrimiento son las horas centrales del día, cuando hace demasiado calor para estar al aire libre, y especialmente la sobremesa, cuando la tripa llena no invita a juegos que impliquen mucho movimiento.

