
El consumo de bebidas deportivas y energizantes se ha puesto de moda últimamente, y en ocasiones también se incentiva su consumo entre población infantil. Aparentemente pueden optimizar el rendimiento físico así como la recuperación de líquido y electrolitos que se pierden al sudar durante la práctica de diferentes deportes, también se presentan como productos capaces de aumentar la energía disminuyendo la fatiga, a la vez que ayudan a aumentar la concentración.
No debemos confundirlas puesto que su composición cambia: las bebidas deportivas contienen carbohidratos, minerales y electrolitos (en algunos casos se añaden vitaminas y otros nutrientes); las energizantes también incluyen estimulantes y aminoácidos, estando las vitaminas presentes. Para presentaros esta información me baso en un escrito de Santiago Kweitel que es médico pediatra y deportólogo, publicado en Zona Pediátrica.




En el 2005 se contabilizaban en Europa 94.000 casos de diabetes tipo 1 entre los niños menores de 15 años. Este tipo de diabetes se da con mayor frecuencia en niños que en adultos y es debida a que el páncreas no segrega suficiente cantidad de insulina, por lo que ésta debe ser suministrada regularmente, por lo general mediante inyecciones.