
Sin duda que todos queremos ver felices a nuestros hijos. Cuando los vemos contentos, nos sentimos bien; en cambio, si sabemos que sufren se nos viene el mundo encima. Daríamos cualquier cosa por evitarles los sufrimientos de la vida, pero ¿es nuestra responsabilidad la felicidad de nuestros hijos?
Muchos opinan que sí, incluso que es nuestros principal trabajo. Una idea así nos creará una enorme tensión, porque la verdad es que pocas veces podremos evitarles los disgustos.

