
Mis hijos, que son muy sociales, van a menudo a casa de amigos. Y ya, desde los siete años, les han dicho la frase del título, que se queden a dormir en casa de los amigos.
Es de agradecer, claro, el ofrecimiento. Indica gran confianza hacia mis hijos y su familia, afán de intimar y agradar a los niños. Algunos de sus compañeros se quedan ya a dormir en casa de otros amigos. Por gusto, quiero decir, no se trata de excursiones o situaciones especiales, sino que no hay ninguna razon más que pasar más tiempo con los amigos.
Pero a mí me parece muy pronto. Opino que los niños deben dormir con sus padres siempre que sea posible. La noche me parece delicada, pueden aparecer miedos, inseguridades, necesidades diferentes a las del día. Y, si mis hijos se quedan a dormir en una casa, los compañeros tendrán que venir a la mía. Y yo no quiero hacerme responsable de las noches de niños tan pequeños.
Yo esperaría a que tuvieran doce o catorce años, que fueran verdaderamente autónomos en muchos sentidos. Pero me gustaría conocer otras opiniones. ¿Alguien a favor o en contra que quiera contar sus experiencias?
Foto | Luiginter.
En Peques y más | La primera noche fuera.


Las mudanzas siempre afectan a toda la familia, pero en especial a los niños, que sin poder decidir se encuentran camino de un cambio muy importante en su vida. Nosotros tuvimos la experiencia de cambio de domicilio hace unos años. Mi hijo era aún muy pequeño, pero recuerdo lo mal que lo pasó al ver como guardábamos todos sus juguetes en cajas, explicarle lo que iba a pasar fue primordial para que aceptase mejor la situación.