
Uno de los juegos favoritos de los peques es jugar a las adivinanzas. Para los padres es un reto de memoria, acordarse de todas las adivinanzas de cuando eran pequeños pero para ellos es un reto de ingenio, saber la solución con las pistas que hay en una sola frase.
Una de las mejores cosas de las adivinanzas es que se pueden jugar en familia, y por lo general los abuelos son los que más se saben de todos. Os animo a que les preguntéis porque seguro que aprenderéis alguna nueva o recordaréis alguna que ya habíais olvidado.

